La Navidad es una época de descanso y celebración para la mayoría, pero para miles de españoles en la mitad sur del país, estos días traen más trabajo que vacaciones. En las zonas olivareras, miles de personas se enfundan las botas y los abrigos para ir a la recogida de la aceituna, muchas veces más por obligación que por decisión propia.
Eva, una joven de 25 años de Ciudad Real, es una de ellas. Trabaja como interina en un juzgado en Tarragona y se prepara para unas oposiciones, pero durante las vacaciones de Navidad se ve obligada a dejar de lado su descanso para ayudar a su familia en la recolección de la aceituna.
"Toca ayudar a la familia", dice Eva, quien explica que desde que era adolescente ha tenido que participar en esta labor. "En cuanto fui un poco más mayor, con 14 o 15 años, me empezaron a llevar para que ayudara. Me costaba un enfado porque yo me quería quedar en casa y ver a mis amigas por la tarde. Ahora veo que es lo que toca".
Durante estas jornadas, Eva se levanta temprano, sale a las ocho de la mañana y se va hasta el olivar que toque ese día. Allí, se dedica toda la mañana y parte de la tarde a "varear" y arrastrar las mantas por el suelo de un árbol a otro. "Mira si hace frío que cuando vas con el coche por los caminos lo ves todo lleno de escarcha", comenta.
Aunque reconoce que le gustaría poder disfrutar más de las fiestas, Eva intenta sacarle un punto positivo a esta situación. "Durante estas jornadas puedo pasar tiempo con mi familia y con mis primos, a los que veo en contadas ocasiones desde que me mudé a más de 600 kilómetros para trabajar".
Además, sabe que no es la única que pasa las fiestas navideñas de este modo. "A algunas amigas les pasa lo mismo. Estos días son así y es otra forma de vivirlo. Sé, sobre todo desde que me mude, que trabajar en el campo en Navidad no es lo más extendido y que el resto del mundo sí que se dedica a desconectar y a descansar, pero bueno, tampoco queda otra", dice.
La historia de Eva es la realidad de miles de personas en la mitad sur de España, donde la recogida de la aceituna se convierte en una obligación ineludible incluso en las fechas más señaladas del año.










