El Partido Comunista de Chile (PC) se encuentra en pleno proceso de reestructuración y preparación para asumir su nuevo rol como oposición, a tres meses del cambio de gobierno en el país. En este contexto, el partido celebró recientemente su tradicional "Caldillo de Congrio", un encuentro anual que convoca a su dirigencia y que en esta ocasión estuvo marcado por debates internos sobre el futuro de la izquierda chilena.
Guillermo Teillier, timonel del PC, recalcó que la unidad de la izquierda no puede construirse únicamente para "mirarse al espejo y decir que somos más", sino que debe sostenerse en un proyecto político común y con contenido. Asimismo, Teillier señaló que el partido será "crítico con las políticas del futuro gobierno que afecten los derechos de las mayorías" y se posicionará como una "oposición constructiva, propositiva y dialogante" con el nuevo ejecutivo.
En ese sentido, el dirigente comunista enfatizó que el PC "nunca ha respaldado un golpe de Estado y acciones de violencia en contra de las instituciones y gobierno electo por el pueblo". Estas declaraciones se enmarcan en un contexto de tensión política y social en Chile, con el ascenso al poder del presidente Gabriel Boric, cuyo programa de gobierno ha generado expectativas y cuestionamientos en diversos sectores.
Se espera que el 17 de enero se realice un cónclave oficialista, instancia en la que deberían definirse las bases políticas y estratégicas del conjunto de la izquierda a partir de marzo de 2026, cuando asuma el próximo gobierno. Este encuentro será clave para determinar el rol y la postura que adoptará el Partido Comunista y el resto de la oposición en los próximos años.












