El 22 de marzo de 2026 será una fecha clave para Bolivia, pues marcará el inicio de un proceso electoral que promete ser una "cruenta depuración necesaria" del panorama político nacional. Las Elecciones Autonómicas de ese año serán el escenario donde se definirá el futuro de viejos y nuevos liderazgos, en medio de un contexto de profunda crisis de representación.
Según el análisis del psicólogo y artista escénico Camilo Zilvety Derpic, estos comicios no serán "una elección más", sino un verdadero "incendio que precede a la nueva aurora" en la política boliviana. En su texto, Zilvety Derpic dibuja un panorama desolador de la actual oferta electoral, plagada de "cáscaras vacías", "amateurismo" y "mediocridad", en contraposición a la urgente necesidad de "estadistas" y liderazgos sólidos.
La proliferación de pequeños partidos y agrupaciones ciudadanas, producto de la Ley 2771, es vista por el autor como un síntoma de "decadencia terminal" que ha disuelto la institucionalidad política, dando paso a un "comercio de las almas" donde prima el "taxi-partido" sobre los verdaderos intereses de la patria.
En este contexto, Zilvety Derpic advierte que el 22M será una "trituradora de carne" que definirá tres destinos: el surgimiento de pocos líderes de "acero", la jubilación de las "sombras decrépitas" y el "aniquilamiento" de miles de candidatos que, por "vanidad o angurria", se lanzaron a la arena política sin tener "sangre en las venas".
Para el autor, el único camino viable es que los ciudadanos "interesados en la transformación de la realidad" se preparen "técnica y políticamente" para asumir un "ejercicio protagónico en la política", superando la condición de "rebaño" y tomando en serio "el desafío" de gobernar.
En ese sentido, Zilvety Derpic hace un llamado a los votantes a no dejarse llevar por "las buenas intenciones ni el dulzor de las promesas", sino a profundizar en las propuestas y analizar el desempeño de los candidatos, pues "de ellas está empedrado el camino al infierno".











