El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro ha recibido este jueves el alta hospitalaria tras pasar varios días en observación después de someterse a tres intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Brasil le ha denegado, horas antes, la solicitud de prisión domiciliaria presentada por sus abogados.
Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado, fue trasladado de vuelta a la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde continuará cumpliendo su pena.
El juez del Supremo, Alexandre de Moraes, rechazó la petición de arresto domiciliario "humanitario" argumentando que la defensa de Bolsonaro no presentó "hechos sobrevenidos" que pudieran cambiar la decisión tomada hace dos semanas.
El exmandatario, de 70 años, ha sido sometido a múltiples intervenciones quirúrgicas en los últimos meses debido a diversos problemas abdominales, hernias y obstrucciones intestinales, secuelas del apuñalamiento que sufrió en 2018 cuando era candidato presidencial.
A pesar de las operaciones, incluidas las realizadas recientemente para bloquear sus nervios frénicos y frenar las crisis de hipo persistentes, el Supremo consideró que Bolsonaro no presentaba motivos de salud suficientes para justificar el arresto domiciliario.
El documento judicial indica que el personal médico, incluido un fisioterapeuta, seguirá teniendo pleno acceso a Bolsonaro para brindarle atención y medicamentos, así como alimentos preparados por sus familiares.
La decisión del Tribunal Supremo de negar la solicitud de prisión domiciliaria reafirma que Bolsonaro deberá continuar cumpliendo su condena de 27 años y tres meses en las instalaciones de la Policía Federal en Brasilia, a pesar de sus problemas de salud.












