El 1 de enero, las autoridades suizas confirmaron que un incendio en el bar Le Constellation de la estación de esquí de Crans-Montana, en Valais, Suiza, dejó al menos 40 personas muertas y más de un centenar de heridos, la mayoría en estado grave.
El comandante de la Policía del cantón de Valais, Frédéric Gisler, informó en una rueda de prensa que "se dará prioridad a la identificación de los fallecidos para que sus cuerpos puedan ser devueltos rápidamente a sus familias". El presidente del cantón, Matthias Reynard, adelantó que la identificación de las víctimas "puede llevar tiempo" debido a "una situación crítica" provocada por "heridas graves y quemaduras importantes".
Según las autoridades, entre los fallecidos hay ciudadanos extranjeros, y los hospitales de la parte francófona de Suiza están desbordados por la afluencia de víctimas con quemaduras. Algunos de los heridos han sido trasladados a hospitales de Zúrich, Berna, Lausana y Rennaz, y el Hospital de Valais tiene ya copadas todas las camas de cuidados intensivos.
La fiscal general del cantón, Béatrice Pilloud, descartó que el incidente se deba a un atentado, y explicó que se trata de una "explosión seguida de un violento incendio" que devastó el bar sobre las 1:30 de la madrugada. Numerosos efectivos de Policía, Bomberos y servicios de rescate acudieron de inmediato al lugar.
El presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin, se refirió a la "tragedia" de Crans-Montana y anunció el aplazamiento de su tradicional discurso de Año Nuevo, expresando que "lo que debería haber sido un momento de alegría se convirtió en un día de luto en Crans-Montana, una tragedia que ha afectado a todo el país y mucho más allá".
Las autoridades han declarado el estado de emergencia y solicitado ayuda a los cantones vecinos para identificar a los fallecidos. Una investigación ha sido abierta para esclarecer las circunstancias de esta devastadora tragedia.












