Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han intensificado sus operaciones en aguas internacionales para combatir el narcotráfico, con un saldo de cinco personas muertas en los últimos ataques.
De acuerdo con un comunicado oficial del Mando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses, las naves interceptadas transitaban por conocidas rutas del narcotráfico internacional, transportando cargamentos de droga hacia el norte del continente americano.
Tres de los fallecidos se encontraban en la primera embarcación interceptada, mientras que los dos restantes murieron en el segundo objetivo atacado por las fuerzas. El Pentágono calificó a estas personas como "narco-terroristas".
Los ataques fueron autorizados personalmente por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien ha impulsado una política de "tolerancia cero" y respuesta armada directa contra el transporte marítimo de estupefacientes prohibidos.
Estas acciones se enmarcan en una campaña más amplia de ataques en el Mar Caribe y el Pacífico oriental contra naves vinculadas al tráfico de drogas, que ha dejado ya 112 víctimas mortales desde septiembre del año pasado.
Las fuerzas estadounidenses justifican estas medidas como necesarias para combatir el narcotráfico, pero han generado críticas de organizaciones de derechos humanos que las consideran ejecuciones extrajudiciales sin debido proceso.
La ausencia de detenciones y el uso de fuerza letal inmediata han suscitado un debate sobre la proporcionalidad de las acciones del Pentágono, que insiste en que las personas a bordo eran combatientes o integrantes de grupos terroristas vinculados al narcotráfico.
Los videos publicados por el Departamento de Defensa muestran el momento exacto en que las pequeñas embarcaciones son destruidas por proyectiles lanzados desde el aire. La tecnología de vigilancia satelital ha permitido al Mando Sur identificar estos objetivos con mayor rapidez.
Varios gobiernos de la región han guardado silencio oficial ante estas operaciones, mientras otros observan con preocupación el uso de fuerza letal en aguas colindantes. La administración estadounidense, sin embargo, mantiene firme su postura de continuar con los bombardeos estratégicos.
El Caribe y el Pacífico oriental son las vías principales para el traslado de cocaína hacia los mercados de consumo en Estados Unidos y Europa, y el uso de pequeñas lanchas rápidas es la técnica preferida por los traficantes para intentar evadir la vigilancia.









