Las festividades de fin de año en Honduras volvieron a teñirse de tragedia por el uso irresponsable de pólvora, dejando como saldo niños y adultos con mutilaciones irreversibles. En el Hospital Escuela de Tegucigalpa, un menor de edad perdió dos dedos de su mano izquierda tras manipular un mortero que no había explotado, mientras que una niña de 9 años sufrió la pérdida total de su mano derecha.
Además, en el Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, un adulto mayor de 64 años perdió su mano izquierda por la explosión de un mortero que creyó inactivo. Un niño de 6 años también perdió un dedo y dos adolescentes resultaron con heridas que requirieron intervención quirúrgica.
Según los portavoces de ambos centros médicos, en lo que va de las festividades decembrinas han atendido más de 20 pacientes con lesiones graves relacionadas con el uso de pólvora, una cifra que refleja la magnitud del problema.
La tragedia se repitió en diferentes puntos del país, con víctimas que manipularon restos de artefactos explosivos que no habían detonado durante la quema del tradicional "año viejo". Lamentablemente, estas mutilaciones irreparables marcarán de por vida a los afectados, quienes enfrentarán un largo proceso de recuperación y adaptación.
Las autoridades y organizaciones de salud han hecho un llamado urgente a la población para que evite el uso irresponsable de pólvora durante las festividades, ya que estas prácticas ponen en riesgo la integridad física, especialmente de niños y adultos mayores. Esperan que estos lamentables incidentes sirvan como un recordatorio de la importancia de priorizar la seguridad y la prevención de accidentes.












