La tradicional celebración del Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena ha dado un giro histórico este 2026, al incorporar por primera vez en su programa obras compuestas por mujeres. Bajo la dirección del canadiense Yannick Nézet-Séguin, el recital clásico más famoso del mundo ha modernizado su repertorio, sin perder su esencia, para ofrecer una mirada más inclusiva y abierta.
Tras décadas de una tradición prácticamente inalterada, el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena ha dado un paso importante hacia la diversidad. Este jueves 1 de enero, el director Yannick Nézet-Séguin, de 50 años, lideró un programa que incluyó dos obras compuestas por mujeres: "Vals del arcoíris" de la afroamericana Florence Price y "Canciones de sirenas" de la pionera Josephine Weinlich.
Nézet-Séguin, una figura influyente del circuito clásico, demostró que es posible modernizar el recital sin perder su esencia. Si bien mantuvo el protagonismo de la dinastía Strauss con sus tradicionales valses, polcas y marchas, también apostó por un repertorio más diverso.
"Florence Price fue una compositora injustamente relegada y, según sus propias palabras, lo fue por su género y por su raza", explicó el director antes del concierto. La inclusión de estas obras de mujeres compositoras, una novedad en los 86 años de historia del evento, ofreció al público una mirada hacia una música clásica "más abierta", en palabras de Nézet-Séguin.
La otra protagonista indiscutible fue Josephine Weinlich, una compositora y directora pionera que fundó en 1875 la primera orquesta de mujeres de Europa. Su "Canciones de sirenas" encajó perfectamente con la intención del director de actualizar el repertorio del concierto.
Yannick Nézet-Séguin, muy activo en la defensa de los derechos LGBTQ+ y solidario con Ucrania, también imprimió su sello personal en la imagen del evento. Vistió un traje a medida de Louis Vuitton, diseñado por su marido, el violinista Pierre Tourville, con un aire contemporáneo.
En un breve discurso antes del tradicional brindis por el Año Nuevo, el director deseó paz "en los corazones y, sobre todo, paz entre todas las naciones del mundo", destacando que "la música puede unirnos a todos porque vivimos en el mismo planeta".
Con esta 86 edición, se cerró la celebración del bicentenario del nacimiento de Johann Strauss hijo, figura central de la música vienesa. La Filarmónica de Viena, una orquesta en la que el 83% de sus 145 integrantes son hombres y que no admitió a la primera mujer hasta 1997, ha dado un importante paso hacia la inclusión y la diversidad en el Concierto de Año Nuevo, uno de los eventos clásicos más emblemáticos del mundo.












