Cada 31 de diciembre, cuando el reloj de la Puerta del Sol marca la medianoche, los ojos de millones de espectadores se posan sobre Cristina Pedroche. La presentadora no solo anuncia las Campanadas, sino que cada año sorprende con un impactante y original diseño de vestido. Este 2022, Pedroche rompió moldes una vez más al presentar un traje hecho a partir de fragmentos de todos sus looks anteriores.
La idea detrás de este "vestido collage" fue deliberadamente antológica, buscando reunir en una sola pieza "elementos que forman parte de la memoria colectiva de millones de espectadores" para "celebrar 12 años de estilismos" asociados a la marca cultural de las "Pedroche Campanadas".
La confección del vestido fue toda una lección de ingeniería artesanal. El equipo de Pedroche tuvo que reunir y organizar todo el material acumulado a lo largo de una década: flores, brillos, esculturas, retazos. Luego, capa por capa, resolvieron problemas de equilibrio, peso y customización, recurriendo a talleres especializados y a una red de artesanos del Made in Spain.
El resultado final fue una prenda que funcionaba como un mapa de referencias reconocibles para el espectador fiel. El delantero mezclaba tejidos extraídos de capas y abrigos de años anteriores, sumando aplicaciones de cristal vinculadas a su primera etapa en Antena 3. La asimetría de las mangas, pensada para evitar que el patchwork se viera como un "mazacote", incorporaba cadenas de strass recuperadas de un tocado previo y una cascada de tul procedente de otra edición.
Pero sin duda, el golpe de efecto más comentado fue la tiara construida a partir de la mascarilla de la época de pandemia, rematada con un ramillete de plumas procedente de un casco anterior. Un guiño directo a la iconografía reciente que, a la vez, convertía lo cotidiano en un emblema ceremonial.
Más allá de la moda, Pedroche utilizó el foco una vez más para enviar un mensaje social. Este año, en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer, centró el discurso en el acompañamiento, el apoyo y la necesidad de impulsar la investigación.
En una noche donde todo dura apenas doce campanadas, el "vestido collage" de Pedroche aspiró a recordar una historia de doce años. Y quizá ahí esté su verdadera grandeza: ser capaz de condensar una década de conversación pública, memes, debates estéticos y titulares en una sola pieza que, lejos de ser una ruina, se erige como una obra maestra de reconstrucción y recomposición.












