Cada año, entre el 1 y el 6 de enero, cientos de diablos, vestidos con trajes rojos y máscaras de cuernos, toman las calles de Píllaro, en la provincia de Tungurahua, Ecuador. Esta celebración conocida como la Diablada Pillareña fue declarada patrimonio cultural inmaterial del país en 2009.
La Diablada Pillareña tiene una historia de más de 150 años. Según los historiadores, la tradición comenzó por la sublevación de los indígenas contra el maltrato de los patrones, o por la rivalidad entre los barrios Marcos Espinel y Tunguipamba, que buscaban conquistar a las mujeres.
Las partidas (comparsas) de la Diablada recorren un circuito de un kilómetro por el centro de Píllaro, acompañadas por las guarichas (hombres vestidos de mujeres), los capariches (barrenderos), las parejas de línea y los chorizos o payasos, todos bailando al ritmo de tonadas, sanjuanitos y saltashpas interpretados por las bandas de pueblo.
Si bien los diablos son los personajes principales, las parejas de línea son la columna vertebral de la manifestación cultural, ya que son quienes no descansan de bailar durante el recorrido y brindan elegancia y altura a cada presentación. Los integrantes de las parejas de línea se reúnen al menos un mes antes para ensayar los movimientos sincronizados.
La participación en la Diablada Pillareña se transmite de generación en generación. Karen Sisa, de 23 años, ha bailado como diversos personajes desde los 5 años, siguiendo la tradición familiar de los pillareños.
Cada día de la celebración, entre cuatro y cinco partidas participan, y cada una tiene un cabecilla que se encarga de invitar a la gente de la comunidad y de gestionar los recursos necesarios, que se estiman entre $3,500 y $4,000 por partida.
Debido al feriado decretado el 2 de enero, se prevé que durante los primeros cuatro días de la Diablada Pillareña lleguen entre 15,000 y 18,000 visitantes por día, mientras que el lunes y el martes, días laborables, se esperan alrededor de 10,000 personas.
Para garantizar la seguridad de los asistentes, el Municipio de Píllaro ha establecido vías de evacuación, parqueaderos seguros y un puesto de mando unificado, con el apoyo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
La Diablada Pillareña es una celebración que cautiva a miles de visitantes cada año, quienes pueden disfrutar de esta tradición de más de 150 años, llena de color, música y danza.










