La Bodega Arizu, una reliquia de la industria vitivinícola mendocina, se encuentra en un proceso de transformación que la llevará a convertirse en la "Ciudad del Vino". Construida en el siglo XIX, la bodega tuvo su apogeo en el siglo XX y enfrentó un período de deterioro, hasta que en el siglo XXI fue expropiada y se inició su resurrección.
Ubicada en el corazón de Godoy Cruz, la Bodega Arizu es un verdadero tesoro arquitectónico y cultural. Sus túneles subterráneos, con enormes piletones de hormigón armado, albergan un mundo oculto que pronto se abrirá al público. Allí, donde antes se almacenaba el vino, se planea crear salas de exposición, espectáculos sensoriales y hasta realidad aumentada para simular escenas típicas de Mendoza y Argentina.
La familia Arizu, pionera de la industria vitivinícola en la región, fue dueña del lugar hasta 1978, cuando el Grupo Greco adquirió el predio. Tras años de abandono y decadencia, en 1998 el grupo chileno Cencosud compró el terreno con la intención de construir un centro comercial, pero la oposición vecinal y la declaración de Monumento Histórico evitaron la demolición.
Fue durante la gestión del intendente Alfredo Cornejo que se inició el proceso de expropiación de la bodega, con el objetivo de transformarla en la "Ciudad del Vino". Este proyecto, inspirado en la experiencia de Burdeos, Francia, requiere una inversión de alrededor de 10.000 millones de pesos y contempla la creación de espacios para eventos, conferencias, y el uso de tecnología y dispositivos sensoriales para recrear la historia y la esencia de la industria del vino en Mendoza.
La Bodega Arizu, con sus muros de adobe, ladrillos y hormigón, que alguna vez albergaron la producción industrial de vino y el transporte de la uva en tren, se prepara para una nueva etapa en la que se convertirá en un polo turístico, cultural y recreativo dentro del Gran Mendoza. La "resurrección" de este emblemático edificio es un hito en la preservación del patrimonio y la revalorización de la historia vitivinícola de la provincia.












