Tras varios años con la inflación marcando tasas récord, el 2025 no logró cerrar con los precios en el entorno del 2% recomendado por el Banco Central Europeo (BCE). En España, la situación no es la misma que durante la crisis inflacionista de 2022 y 2023, pero las familias siguen pagando a precios muy elevados productos de primera necesidad como la luz, el gas, los carburantes y, sobre todo, la vivienda, que se ha convertido en un grave problema estructural.
El caso más llamativo es el de los huevos, que en noviembre de 2025 se dispararon un 30% respecto al año anterior. Le siguen la carne de vacuno, con un incremento del 20%, y la fruta, que sube un 9,5%. Estos aumentos afectan directamente al bolsillo de las familias españolas, que continúan enfrentándose a una cesta de la compra significativamente más cara que en años anteriores.
La situación se ha agravado por factores como los aranceles impuestos por Estados Unidos y crisis agroganaderas derivadas de la peste porcina y la gripe aviar, que han mantenido en cotas muy elevadas el precio de determinados alimentos. Además, el 1 de enero de 2025 finalizaron las subvenciones en el IVA de ciertos alimentos que el Gobierno había implementado para controlar la crisis.
En el sector energético, la electricidad recuperó el 21% de IVA que había estado rebajado los dos años anteriores, lo que provocó una subida automática en las facturas. Para este 2026, se prevé que el precio de la luz se sitúe en torno a los 56,8 euros por megavatio hora, una reducción respecto a los 65 euros actuales. Sin embargo, los peajes y cargos subirán un 0,5% de media, lo que afectará a la factura final de los hogares.
Por su parte, el gas se encuentra en precios bajos debido al exceso de oferta, pero se prevé un incremento medio del 11% en los peajes de acceso este año, lo que supondrá unos 15 euros adicionales para las familias.
Otros sectores como las telecomunicaciones, el transporte y los servicios postales también experimentarán subidas de precios en 2026. Las grandes operadoras de telefonía han anunciado incrementos de tarifas de hasta un 8%, mientras que las autopistas subirán sus peajes alrededor del 4%.
En cuanto al transporte público, el Gobierno ha decidido extender la subvención que aplicó en 2025, manteniendo así los precios estables para los usuarios. Además, se ha creado un nuevo abono único de 60 euros mensuales (30 euros para menores de 26 años) que permite utilizar de forma ilimitada autobuses de titularidad estatal y los trenes de Cercanías y media distancia.










