El 1 de enero de 1959 marcó un hito histórico para Cuba. Después de años de lucha y represión bajo la dictadura de Fulgencio Batista, los rebeldes del Movimiento 26 de Julio liderados por Fidel Castro finalmente tomaron el poder.
A través de los testimonios de íconos de la cultura cubana, podemos revivir la emoción y el júbilo que se vivió ese día en la isla. Alicia Alonso, prima ballerina assoluta y coreógrafa, recuerda que se encontraba en Chicago preparándose para hacer un llamado a la opinión pública sobre la represión de Batista, cuando le informaron que el dictador había huido y los rebeldes estaban en Santiago. "Algo muy grande sentí por dentro, como si Cuba entera estuviera en mi pecho", relata.
Por su parte, el poeta y novelista Miguel Barnet describe ese 1 de enero como una "epifanía", siguiendo paso a paso el avance de la Caravana de la Libertad hacia La Habana. "El día más conmovedor de todos fue el 8 de enero. En casa de un primo mío, en Marina y Malecón, se reunió la familia y vimos entrar la caravana. Vi a Fidel por primera vez. Las mujeres le tiraban flores", recuerda.
Para el pintor, dibujante y poeta Adigio Benítez, quien vivía semiclandestino huyendo de la persecución, la caída de Batista significó "volver a respirar" y disfrutar del "verdadero significado de la palabra libertad".
El poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, por su parte, considera que ese 1 de enero fue "una especie de día inmenso que solo vino a terminarse el 8 de enero de 1959, cuando Fidel entró en La Habana". Recuerda haber escuchado las "extraordinariamente conmovedoras y maravillosas" palabras de Fidel por radio, que le parecieron "un poema".
El compositor y director de orquesta de baile Juan Formell, quien vivía en La Lisa, cuenta que en su barrio "nadie daba un centavo por Batista ni su gente" y que la gente estalló en júbilo al saber que el dictador había huido.
La poeta y ensayista Nancy Morejón, por su parte, recuerda que en su barrio "la gente estalló" al conocerse la noticia, y que su padre, que estaba "cujeado en la lucha", les advirtió que "ahora es cuando viene el peligro, porque todavía no sabemos qué va a pasar".
El cineasta y historietista Juan Padrón, quien vivía en el batey, relata que los soldados del cuartel de Cárdenas se desplegaron temprano por las calles, pero luego "desmontaron todo aquello y comenzaron a regresar al cuartel". Según Padrón, "el ejército de la tiranía estaba derrotado. La Revolución había triunfado".
Finalmente, el trovador Silvio Rodríguez, quien por entonces tenía 12 años, recuerda que "la casa se llenó de trasiegos" y que, si bien no se lanzó a la calle, "pasamos el día pegados a la radio" siguiendo los acontecimientos.
Estas vivencias de figuras destacadas de la cultura cubana nos permiten revivir la emoción y el entusiasmo que se vivió en la isla aquel 1 de enero de 1959, cuando el pueblo cubano celebró el triunfo de la Revolución y el fin de la dictadura de Batista.












