América Latina enfrenta un panorama político complejo rumbo al 2025. Según el análisis de la experta Flavia Freidenberg, la región se caracteriza por una "fragmentación y erosión democrática", donde los resultados electorales reflejan un "voto castigo" de los ciudadanos.
El cierre del 2022 en Chile es un ejemplo emblemático de esta tendencia. Tras unas elecciones polarizadas, el presidente electo y la candidata derrotada demostraron un gesto inusual: respeto por los resultados, por el árbitro electoral y entre ellos mismos. Un acto que debería ser la norma en una democracia, pero que se ha vuelto excepcional en América Latina.
Freidenberg, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, señala que este escenario de fragmentación política y erosión de las instituciones democráticas se replica en gran parte de la región. "Los ciudadanos castigan a los partidos y líderes tradicionales, pero no logran consolidar alternativas sólidas. Esto genera inestabilidad y debilita la confianza en la democracia", explica.
Uno de los factores clave es la crisis de representación. Los partidos políticos han perdido capacidad de canalizar las demandas ciudadanas, mientras emergen liderazgos populistas y antisistema que cuestionan las reglas del juego democrático. "Hay un rechazo a la 'clase política', pero no se logra articular propuestas y proyectos coherentes", advierte la experta.
Otro elemento es la polarización ideológica y la radicalización de los discursos. "Los debates se han vuelto más confrontativos y menos propositivos. Prevalece la lógica del 'nosotros contra ellos' por sobre la búsqueda de consensos y soluciones compartidas", señala Freidenberg.
En este contexto, el riesgo de erosión democrática se acrecienta. Líderes y partidos cuestionan la independencia de las instituciones, atacan a la prensa y buscan concentrar el poder. "Hay una tendencia preocupante hacia el autoritarismo competitivo, donde se mantienen algunas formas democráticas, pero se socavan sus principios y garantías fundamentales", alerta la investigadora.
Para revertir esta situación, Freidenberg considera clave fortalecer los partidos políticos, promover la deliberación y el diálogo, y recuperar la confianza ciudadana. "América Latina necesita reconstruir los puentes rotos entre la sociedad y la política. De lo contrario, el riesgo de una crisis democrática profunda es cada vez mayor".












