El accidente ocurrido en la vía férrea que conduce al emblemático sitio arqueológico de Machu Picchu, en Perú, ha dejado un saldo de un maquinista muerto y más de 100 heridos de diversas nacionalidades. Tanto el Gobierno como las empresas operadoras de la ruta se encuentran abocados a manejar la crisis que podría afectar al principal atractivo turístico del país.
El presidente peruano reconoció que el Estado tiene "debilidades que deben corregirse" en la atención a los pasajeros tras el choque de trenes. Por su parte, las empresas concesionarias de la vía férrea informaron sobre el reinicio del servicio, aunque no su normalización completa.
Las autoridades confirmaron la evacuación exitosa de cerca de 2.000 turistas nacionales y extranjeros que habían quedado varados en el pueblo de Machu Picchu debido al bloqueo de la línea férrea. Asimismo, se informó sobre la detención de un maquinista, dos ayudantes y un guardafrenos, dejando abierta la posibilidad de más arrestos.
Según los investigadores, la tragedia pudo haber sido aún peor de no ser porque el choque ocurrió en una curva, donde los trenes disminuyen la velocidad. El ex ministro de Comercio Exterior, José Silva, restó importancia al incidente y acusó al gobernador regional de "politizar" el accidente, al vincular lo sucedido con un "exceso de manejo meramente comercial" de Machu Picchu, en detrimento de la gestión cultural y la seguridad de los visitantes.
El Gobierno y las empresas operadoras se encuentran abocados a manejar la crisis y evitar que este accidente afecte al principal atractivo turístico del Perú. Las autoridades han anunciado medidas para mejorar la atención a los pasajeros y garantizar la seguridad en la ruta hacia Machu Picchu, un destino emblemático que recibe millones de visitantes cada año.











