En un esfuerzo por fortalecer los vínculos diplomáticos entre Cuba y Corea del Sur, se llevó a cabo un programa de intercambio cultural entre estudiantes de ambos países. La iniciativa, auspiciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea (MOFA), se desarrolló entre julio y diciembre del año pasado, con el objetivo de celebrar el primer aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en La Habana y Seúl.
Un total de 40 estudiantes universitarios cubanos y coreanos fueron seleccionados para participar en este programa, conocido como "Dream Supporters". Durante seis meses, los equipos biculturales realizaron diversas actividades y contenidos para la red social Instagram, abordando temas como gastronomía, cine, música, deporte y tradiciones de sus respectivos países.
Según Giselle Pérez, secretaria ejecutiva de la embajada surcoreana en La Habana, este tipo de intercambios son fundamentales para solidificar los vínculos entre las dos naciones. "Cuando dos países establecen relaciones diplomáticas, es muy importante que ocurran estos intercambios de ambas partes, y esa es la primera importancia de este programa", explicó.
Para los participantes cubanos, la experiencia fue enriquecedora. Anays Diz Pé, modelo y descendiente de cuarta generación de coreanos, expresó que llegar a Corea del Sur le hizo sentir que "una parte de mí regresaba a su origen" y que "sin importar las generaciones, muchas tradiciones siguen vivas en nosotros los descendientes".
Durante una semana, los estudiantes cubanos visitaron lugares emblemáticos de Seúl, como el Palacio Gyeongbokgung, la Torre Namsan, el río Han, el Museo de Innovación de Samsung, entre otros. Además, tuvieron la oportunidad de interactuar con sus pares coreanos y participar en diversas actividades.
Para Cristian Jiménez y David Cáceres, estudiantes de Relaciones Internacionales e Ingeniería Mecánica, respectivamente, la experiencia fue un espacio de conocimiento y creación de vínculos personales que perdurarán para siempre.
Por su parte, Isabella Rúa, egresada de Bioquímica y Biología Molecular, destacó que las habilidades adquiridas, los intereses compartidos y los lazos creados constituyen "el aspecto más valioso del programa, que merece replicarse en futuros proyectos".
La iniciativa contó con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Educación Superior de Cuba. Según Giselle Pérez, existe el interés de repetir esta experiencia, pero aún se mantienen a la espera de la evaluación del MOFA.










