El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció haber ordenado el primer ataque militar de Estados Unidos dentro de las fronteras venezolanas, al ejecutar un bombardeo con drones contra objetivos vinculados al narcotráfico y al Tren de Aragua en el Palacio de Miraflores. Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro ha respondido con un sorprendente silencio, optando por una estrategia de distracción informativa.
Según un análisis del diario español El País, el gobierno chavista ha evitado cualquier reacción oficial directa al anuncio de Trump. En lugar de denunciar la agresión a la soberanía venezolana, el oficialismo decidió llenar el vacío con una contraofensiva de propaganda interna, anunciando el derribo de nueve aeronaves dedicadas al tráfico de drogas en menos de 24 horas.
El ataque con drones, ejecutado a principios de diciembre de 2025, marca un punto de inflexión por ser la primera incursión militar directa de una administración estadounidense en territorio venezolano. Sin embargo, la operación parece haber sido diseñada más para el impacto político que para el daño físico, ya que las instalaciones se encontraban vacías y no se reportaron víctimas.
Para los analistas consultados, la situación se mantiene en una "zona gris" debido a que no existen evidencias fidedignas o independientes del ataque más allá de las filtraciones de la Casa Blanca. El suceso no tuvo impacto inmediato en la vida cotidiana de los venezolanos y se supo de su existencia semanas después por la narrativa de Trump.
La respuesta de Maduro, centrada en felicitar a la Aviación Militar Bolivariana por la destrucción de campamentos y aeronaves en Amazonas y Apure, revela un patrón de conducta que se ha vuelto normal en Caracas. El gobierno chavista parece aplicar una regla de oro al no magnificar las provocaciones de un adversario militarmente superior.
Ante las acusaciones de la Casa Blanca, que sitúa a Maduro como cabecilla del Cártel de los Soles, el gobierno venezolano se esforzó en presentar pruebas de su "compromiso" contra el crimen organizado, afirmando haber neutralizado 39 aeronaves vinculadas al tráfico de estupefacientes al cierre de 2025.
Este "choque de realidades" deja al país en un estado de confusión. Mientras Trump busca capitalizar el uso de la fuerza encubierta para presionar la salida del chavismo, Maduro intenta demostrar que mantiene el control soberano del territorio.









