El año 2026 comienza con un panorama climático preocupante en Brasil, especialmente en la región sur del país. Según los datos recopilados, existe una amenaza en el horizonte debido a la posibilidad de que el fenómeno climático conocido como El Niño haga su reaparición.
Actualmente, las condiciones son de La Niña, un patrón climático caracterizado por el enfriamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Sin embargo, varios modelos climáticos indican un riesgo significativo de que El Niño, el fenómeno opuesto, se manifieste a lo largo del año.
El Niño se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, lo que altera la circulación atmosférica global. Sus efectos pueden variar en intensidad y duración, lo que dificulta hacer comparaciones directas entre episodios anteriores.
No obstante, la presencia de El Niño suele favorecer lluvias por encima o muy por encima de la media en el sur de Brasil, lo que agrava considerablemente el riesgo de eventos climáticos extremos y, por consiguiente, de inundaciones catastróficas.
El último episodio de El Niño, entre 2023 y 2024, tuvo un impacto dramático en el estado de Río Grande del Sur, con una sucesión de inundaciones que culminaron en el mayor desastre de la historia de la región en mayo de 2024.
Aunque El Niño aún no es una certeza, sino una posibilidad, de materializarse este 2026 se instalaría entre los meses finales del otoño o del invierno, según la mayoría de los modelos climáticos.
Las autoridades y la población en general deben estar atentas a la evolución de esta situación y prepararse adecuadamente para enfrentar posibles eventos climáticos extremos que puedan desencadenarse. La prevención y la planificación serán clave para minimizar los impactos de una eventual reaparición de El Niño en Brasil.








