Los expertos del Archivo Central de la Universidad de Chile entregaron una serie de recomendaciones para preservar de mejor manera las colecciones personales de libros, documentos y fotografías durante la temporada de verano, cuando las altas temperaturas y la humedad pueden acelerar el deterioro de estos materiales.
Loreto Millar, coordinadora del Área de Conservación Patrimonial del Archivo Central, advierte que uno de los principales errores es almacenar fotografías en bolsas plásticas, ya que esto genera microclimas que favorecen que las imágenes se peguen entre sí o que la emulsión se desprenda del papel.
En su lugar, recomienda utilizar sobres de papel o cajas libres de ácido, que pueden adquirirse en librerías especializadas a precios accesibles. Como alternativa provisional, también se pueden usar cajas de cartón o plástico con pequeñas perforaciones que permitan la circulación del aire.
Otro consejo clave es evitar exponer los materiales a la luz solar directa, ya que esto acelera el amarillamiento, la pérdida de color y el debilitamiento de las fibras del papel. Asimismo, se debe mantener los espacios libres de polvo y elegir lugares de almacenamiento que no sean excesivamente calurosos ni demasiado húmedos.
En el caso de los libros, Millar recomienda limpiar periódicamente las estanterías y repisas con paños secos y suaves para reducir el riesgo de que el polvo retenga humedad. También sugiere evitar ubicarlos junto a murallas con manchas de humedad, cañerías o filtraciones, ya que esto puede derivar en daños por agua y la aparición de hongos.
Finalmente, la experta aconseja estar atentos a señales tempranas de deterioro, como fotografías que se sientan pegajosas o adheridas entre sí, o que comiencen a perder color. En esos casos, se debe trasladar los materiales a un espacio más fresco, oscuro y ventilado.












