El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia se encuentra en una carrera contrarreloj para revisar y verificar cerca de 34.000 carpetas de candidaturas para las próximas elecciones subnacionales, un proceso que representa un desafío logístico sin precedentes.
Según informó el presidente del TSE, Gustavo Ávila, a escala nacional se registraron 34.618 postulaciones para los cargos de gobernaciones, vicegobernaciones, asambleas departamentales y regionales, alcaldías y concejos municipales. Los departamentos con mayor número de candidaturas son La Paz, con 9.829; Santa Cruz, con 5.600; Potosí, con 4.515; y Cochabamba, con 4.176.
"El elevado número de postulaciones tendrá un impacto directo en la logística electoral, particularmente en el diseño de las papeletas de sufragio, que serán de mayor tamaño", advirtió Ávila. Cada departamento contará, como mínimo, con nueve candidaturas a gobernador, llegando en algunos casos hasta 16.
En total, en estas elecciones subnacionales se elegirán nueve gobernadores, 277 asambleístas departamentales, 355 alcaldes y 2.049 concejales municipales. Además, en la Región Autónoma del Chaco se votará para un ejecutivo regional y 12 asambleístas.
El proceso de revisión de candidaturas concluirá el 3 de enero, fecha en la que la Secretaría de Cámara presentará sus informes. Estos serán considerados y aprobados por las salas plenas del TSE el 5 de enero, mientras que el 9 de enero se publicará la lista oficial de candidatas y candidatos habilitados e inhabilitados.
Esta publicación abrirá dos vías: permitirá a las organizaciones políticas sustituir a los postulantes inhabilitados y, al mismo tiempo, dará la posibilidad a la ciudadanía de presentar demandas de inhabilitación contra quienes resulten habilitados.
Ávila reiteró que las actividades de campaña electoral podrán iniciarse el 22 de diciembre, mientras que la propaganda en medios de comunicación estará habilitada recién 30 días antes de la jornada electoral, tal como establece la ley.
El TSE busca blindar el proceso electoral contra la guerra sucia y la desinformación, en un contexto de alta participación política y un récord de candidaturas a nivel subnacional.











