Zohran Mamdani, de 34 años, asume este miércoles como el nuevo alcalde de la ciudad de Nueva York, en una ceremonia que lo enfrentará directamente con el presidente Donald Trump. Mamdani, una joven promesa de la izquierda estadounidense, llega al cargo con una ambiciosa agenda que incluye congelar alquileres, ofrecer guarderías y transporte público gratuitos, y proteger a las comunidades inmigrantes.
La elección del lugar para la ceremonia de investidura, la histórica estación de metro de Old City Hall, refleja el compromiso de Mamdani con la clase trabajadora, luego de que hiciera campaña prometiendo bajar el creciente costo de vida en la ciudad. Sin embargo, el nuevo alcalde deberá lidiar con los desafíos que le planteará el republicano Trump, quien ha criticado repetidamente a Mamdani y amenazó con recortar la financiación federal para Nueva York si ganaba.
A pesar de un encuentro sorprendentemente cordial entre ambos en la Casa Blanca en noviembre, los analistas advierten que la relación podría agriarse rápidamente, especialmente por las políticas migratorias de Trump, mientras Mamdani ha prometido proteger a las comunidades inmigrantes. Además, Mamdani, de origen indio y quien será el primer alcalde musulmán de Nueva York, deberá tranquilizar a la comunidad judía respecto a su liderazgo inclusivo.
Antes de asumir, Mamdani, quien se mudará de su apartamento alquilado en Queens a la lujosa residencia oficial en Manhattan por razones de seguridad, jurará ante la fiscal general de Nueva York, Letitia James, quien condenó a Trump por fraude en 2024. Luego, el jueves a mediodía en la Alcaldía, habrá otra ceremonia de investidura presidida por figuras de la izquierda estadounidense, como el senador Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.
A pesar de su relativa falta de experiencia política, Mamdani se ha rodeado de asesores de alcaldes anteriores y del gobierno del expresidente Joe Biden, y también ha abierto un diálogo con líderes empresariales. Su ambicioso programa y su enfrentamiento con Trump lo convierten en una figura clave en el panorama político estadounidense.











