Las provincias australes de la sierra ecuatoriana, como Cañar, Azuay y Loja, así como las orientales, son un claro ejemplo del "desarrollo bipolar" que ha sufrido el país, según un duro análisis publicado. Mientras las ciudades principales de la costa han prosperado, estas regiones han sido sistemáticamente abandonadas por los sucesivos gobiernos, a pesar de las repetidas promesas de mejoras en infraestructura y desarrollo.
El texto señala que los diversos mandatarios han jurado "por Dios y por la Patria" que trabajarían por el adelanto de estas provincias, incluyendo la designación de ministros de Obras Públicas, pero lamentablemente no se ha logrado salir de la situación de subdesarrollo que las aqueja.
Se hace un llamado al presidente de la República y al ministro de Obras Públicas para que recorran personalmente las principales vías de la región, como la Panamericana, la Durán-Tambo, la Cuenca-Machala, entre otras, para que constaten el pésimo estado de las carreteras, que son "indignas de ese nombre".
Además, se critica que, a pesar de que se habla del enorme potencial del turismo como industria del futuro, las vías de acceso y los aeropuertos se encuentran en malas condiciones e inseguros. Incluso se llegó a retirar la vía del ferrocarril en lugar de repararla.
El texto señala que una parte de la culpa recae en las propias autoridades, que han actuado con "timidez, debilidad y humildad" a la hora de exigir los recursos que por derecho corresponden a estas provincias. Se hace un llamado a que las autoridades locales recuperen su "ancestral valor" y dejen de vivir "de rodillas" para reclamar las obras necesarias que se les han prometido eternamente.









