Durante más de una década, la sociedad chilena se caracterizaba por una fuerte polarización política, con divisiones ideológicas que parecían inquebrantables. Sin embargo, las recientes elecciones presidenciales han mostrado un panorama diferente, con el surgimiento de una "tercera mitad" que desafía el tradicional bipartidismo.
El autor, un politólogo con experiencia en Chile, describe cómo esa sociedad que alguna vez se asemejaba a "cubos de hielo en cubetas" ha comenzado a derretirse. La predictibilidad de las preferencias políticas basadas en la autoidentificación ideológica, tan marcada en el pasado, ha dado paso a una mayor fragmentación y a la emergencia de un electorado "antiestablishment" que rechaza tanto a la izquierda como a la derecha tradicionales.
El estallido social de 2019 y los posteriores procesos constituyentes han sido claves en este cambio. Lejos de consolidar una nueva hegemonía progresista, estos eventos han dado lugar a un "tercer actor" que se opone a ambos polos y que se caracteriza por su rechazo a los partidos y a la política tradicional.
Figuras como Franco Parisi, con su eslogan "ni facho ni comunacho", han logrado capitalizar este descontento, obteniendo un importante apoyo en las últimas elecciones. Pero más allá de los liderazgos, lo que se observa es una tendencia a la fragmentación política, que dificulta la formación de coaliciones estables y plantea nuevos desafíos de gobernabilidad.
En este contexto, el reto para Chile será encontrar la forma de canalizar y representar políticamente a ese electorado "antiduopolio", que ha demostrado su capacidad de veto y su rechazo a las propuestas tanto de la izquierda como de la derecha tradicionales.


