Los rebeldes chiíes hutíes han tomado este jueves el control del puerto estratégico de Moca, ubicado en el mar Rojo, marcando un avance significativo en la costa occidental de Yemen. Esta acción militar se produjo pocas horas después de que los insurgentes completaran la toma de la totalidad de la provincia de Al Hudeida, una zona de vital importancia para la región. Según informaron fuentes militares a la agencia de noticias EFE, este movimiento consolida la presencia de los rebeldes en las proximidades del estrecho de Bab el Mandeb, una vía marítima fundamental para el comercio mundial.
El control de Moca por parte de los insurgentes, quienes cuentan con el respaldo de Irán, representa un cambio relevante en la dinámica del conflicto en la costa occidental. La captura de este puerto estratégico no solo expande el dominio territorial de los hutíes, sino que abre potencialmente el camino para nuevos avances hacia el mencionado estrecho de Bab el Mandeb. Aunque la toma de la ciudad portuaria aún no ha sido confirmada por otras fuentes oficiales, existen testimonios que respaldan la operación. Testigos contactados por la agencia EFE afirmaron haber observado convoyes de las fuerzas leales al Gobierno yemení, reconocido internacionalmente, retirándose de la ciudad de Moca en dirección sur.
Este repliegue de las fuerzas gubernamentales ocurrió pocas horas después de que sucediera lo mismo en el distrito de Hays, también situado en Al Hudeida, dentro del frente costero. De acuerdo con las fuentes militares consultadas la mañana del jueves, los rebeldes chiíes lograron completar el control de toda la provincia de Al Hudeida, situada más al norte, tras capturar el distrito de Hays durante la noche.
La maniobra militar de los hutíes siguió una trayectoria coordinada. Tras la toma de Hays, las fuerzas insurgentes se desplazaron hacia el oeste para capturar la localidad de Al Jauja y el monte Al Nar. Desde estas posiciones, iniciaron un avance hacia Moca desde dos direcciones distintas. Informes militares detallaron que algunas unidades hutíes llegaron a Yajtal, una localidad situada a unos 15 kilómetros al norte de Moca, mientras que otra fuerza se desplazaba desde el monte Al Nar, localizado a unos 20 kilómetros al este de la ciudad portuaria.
Por su parte, el Gobierno reconocido internacionalmente aún no ha confirmado oficialmente la caída de Moca. No obstante, ha emitido declaraciones afirmando que el repliegue de sus tropas en la zona costera no es una derrota, sino que responde a un plan estratégico diseñado para reorganizar las unidades militares y preparar un operativo coordinado contra las posiciones ocupadas por los hutíes.
En relación con los movimientos de las tropas gubernamentales, una fuente de las Brigadas de los Gigantes —fuerzas leales al Gobierno reconocido— confirmó a EFE que algunas unidades se han desplegado en la zona de Dhubab, tras su salida de Moca. Dhubab se encuentra a 50 kilómetros de Bab el Mandeb y es un punto crítico, ya que alberga una base militar y una pista de aterrizaje para aviones militares perteneciente a las fuerzas de la Resistencia Nacional. Esta última organización es otra de las fuerzas leales al Gobierno reconocido y cuenta con el respaldo de una coalición militar capitaneada por Arabia Saudí.
Este recrudecimiento de la violencia en Yemen, un país empobrecido del sur de la península Arábiga, se ha desatado a mediados de agosto. Este periodo marcó la ruptura del alto el fuego que había sido alcanzado en 2022 mediante la mediación de las Naciones Unidas, cuyo objetivo era lograr un entendimiento político que pusiera fin a la guerra iniciada en 2014.
Para contextualizar el conflicto, en 2014 los insurgentes hutíes se alzaron en armas contra el Gobierno yemení, logrando tomar el control de vastas regiones en el centro, norte y oeste del país, incluyendo la capital, Saná. Un año más tarde, la coalición liderada por Arabia Saudí intervino en el conflicto para apoyar al Gobierno reconocido. Desde entonces, la aviación saudí ha realizado ataques periódicos contra supuestas posiciones hutíes.
En represalia por estas intervenciones, los insurgentes yemeníes han atacado instalaciones civiles y energéticas en el sur de Arabia Saudí. Los ataques más recientes se registraron en los últimos dos días, afectando a infraestructuras energéticas y civiles en cuatro provincias del reino saudí, intensificando la tensión regional.





