La Gobernación de Beni anunció la llegada de la primera cisterna con 35.000 litros de diésel importados directamente desde Brasil, una operación que busca convertirse en una alternativa permanente frente a la escasez de combustible que afecta al país. Según explicó el director de Relaciones Internacionales de la Gobernación beniana, las gestiones comenzaron el 3 de mayo, poco después de que asumiera funciones el gobernador del Beni, Jesús Égüez.
Como parte de este proceso, la Gobernación estableció acuerdos con el estado brasileño de Rondônia y posteriormente identificó empresas con capacidad logística y técnica para abastecer al mercado boliviano. La cisterna cargó combustible en planta y se encuentra a la espera de la liberación aduanera. Una vez concluido el procedimiento de fiscalización por parte de la Receita Federal y de la Policía Federal de Brasil, además de los trámites correspondientes en Bolivia, el vehículo podrá emprender el recorrido hacia Guayaramerín. El funcionario estimó que las demoras, en caso de presentarse, serían de algunas horas.
Uno de los aspectos centrales de esta operación es el costo del carburante. El director de Relaciones Internacionales señaló que el combustible importado desde Brasil llegó inicialmente a un valor de 17 bolivianos por litro puesto en destino, aunque la cotización internacional permitió que actualmente se sitúe en aproximadamente 16,25 bolivianos por litro. Al respecto, indicó que el precio de lista cuando se hizo la compra por la estatal nacional era de 18 bolivianos, mientras que para esta empresa el valor puesto en destino es de 17 bolivianos, y con la actualización reciente debido a la variación diaria en el mercado internacional, se ubica en 16,25 bolivianos.
A pesar de estos precios, el funcionario explicó que todavía existen aspectos regulatorios que deben ser revisados para facilitar la comercialización del combustible importado. Entre ellos mencionó el impuesto de comercialización y propuso implementar la figura de importación por cuenta y orden, con el objetivo de reducir los trámites para empresas, productores, asociaciones y otros sectores interesados.
En cuanto al destino de la carga, la primera cisterna será trasladada directamente hasta Riberalta. El combustible fue importado inicialmente para el consumo propio de una empresa que también cuenta con habilitación para comercializarlo. Actualmente existen cuatro importadores habilitados para consumo y comercialización, y la Gobernación mantiene la expectativa de que más empresas, estaciones de servicio, asociaciones y federaciones se incorporen a este mecanismo.
La empresa proveedora dispone de 2,2 millones de litros para esta primera carga, de un total de aproximadamente 16 millones de litros almacenados en Porto Velho y destinados al mercado boliviano. El director de Relaciones Internacionales sostuvo que un incremento en los volúmenes importados podría generar una reducción adicional de los costos, debido a una mayor eficiencia en el transporte, el almacenamiento y la logística.
La Gobernación de Beni pretende que la importación deje de ser una operación aislada y se convierta en un mecanismo regular de abastecimiento. La autoridad manifestó su expectativa de alcanzar entre 30 y 40 carretas cisternas por día, detallando que el consumo mensual del departamento se encuentra entre 10 y 15 millones de litros de diésel, sin contar los requerimientos de sistemas de generación eléctrica aislados. A su criterio, estos volúmenes podrían ser cubiertos mediante importaciones desde Brasil, mientras que la competencia entre proveedores nacionales y extranjeros permitiría generar mejores condiciones para los consumidores. "El peor diésel es el que no hay. Ese es el más caro, ese es el peor diésel", enfatizó.
Además del transporte terrestre, la Gobernación plantea utilizar las hidrovías Mamoré-Madeira para movilizar mayores cantidades de combustible y reducir los costos logísticos. El funcionario explicó que una cisterna transporta alrededor de 35.000 litros, mientras que una barcaza podría movilizar entre 750.000 y un millón de litros, lo que permitiría trasladar entre 20 y 30 veces más combustible en un solo viaje. La intención es que el combustible pueda subir por el río Mamoré en volúmenes mucho más grandes, tal vez entre 1 y 4 millones de litros por barcaza, reduciendo significativamente los costos gracias a la capacidad de carga y al menor consumo de combustible por volumen transportado.
Esta propuesta forma parte de la denominada Agenda de Desarrollo 2042, impulsada por la Gobernación de Beni, la cual contempla el fortalecimiento de la infraestructura logística y la conexión del departamento con corredores fluviales hacia Brasil y el océano Atlántico. Con estas acciones, la Gobernación busca abrir paso a un proceso que permita consolidar el abastecimiento regular de combustible para la región.






