¿Puede la educación transformar la base misma de una sociedad? Mientras muchos sistemas educativos actuales promueven valores neoliberales basados en el individualismo y la competitividad, Cuba ha implementado un modelo centrado en los valores socialistas, priorizando la paz, la solidaridad y la igualdad.
Este compromiso con la formación humana se consolidó en 1961, cuando la campaña de Alfabetización declaró a Cuba como Territorio Libre de Analfabetismo. Actualmente, el sistema educativo es universal, accesible y gratuito en todos sus niveles y edades, sin discriminación. Para sostener este modelo, más de dos tercios del presupuesto nacional se destinan a sectores clave como educación, salud, seguridad, bienestar social, cultura, deportes e investigación científica.
El impacto de este enfoque ha trascendido las fronteras. A través del método “Yo, Sí Puedo”, Cuba ha logrado alfabetizar a más de 10 millones de personas en 32 países, a pesar de los escasos recursos y el bloqueo impuesto por Estados Unidos. Esta labor es fundamental considerando que, a nivel mundial, aproximadamente 260 millones de niños no asisten a la escuela y existen 758 millones de personas que no saben leer ni escribir, de las cuales dos tercios son mujeres.
Ante el colapso social y ecológico del capitalismo, surge la pregunta: ¿es posible una educación con valores anticapitalistas que funcione como motor de transformación? Para Cuba, la educación no es una herramienta para reproducir el orden establecido, sino un camino hacia la liberación y un imperativo moral para combatir la pobreza y el subdesarrollo.
Este compromiso se reafirma este 1 de septiembre, cuando, pese a la compleja situación derivada del recrudecimiento del bloqueo norteamericano, se inicia el curso académico 2026-2027 desde San Antonio hasta Maisí.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.





