En las profundidades de la cueva Bobcat, situada cerca de Huntsville, Alabama, un equipo de científicos ha realizado un hallazgo sorprendente que expande el conocimiento sobre la biodiversidad subterránea. El Dr. Matthew Niemiller, profesor asociado de Ciencias Biológicas en la Universidad de Alabama en Huntsville, descubrió una especie de pez previamente desconocida para la ciencia mientras realizaba estudios en un sistema de cuevas que ya era hogar de otras criaturas en peligro, como el camarón cueva de Alabama, el pez cueva del sur y dos especies de cangrejos de río.
El nuevo espécimen posee características físicas extraordinarias que lo distinguen de cualquier otra especie similar. El pez carece totalmente de ojos y de pigmentación, lo que le otorga una piel translúcida a través de la cual es posible observar su cerebro. Además, presenta una joroba, radios espinosos y una morfología en el hocico que difiere significativamente de otros peces de cueva conocidos. Según el Dr. Jonathan Armbruster, curador de peces del Museo de Historia Natural de la Universidad de Auburn y coautor del estudio, esta transparencia es una característica que suele encontrarse en peces más pequeños que habitan en aguas abiertas para mantenerse crípticos, pero es un rasgo notable en este contexto.
Debido a su apariencia inusual, que evoca criaturas de obras de ciencia ficción, la especie ha sido bautizada como Demogorgonichthys arcanus, conocido popularmente como el "pez cueva demonio". El nombre fue sugerido por el Dr. Armbruster, quien es admirador de la serie de televisión de Netflix "Stranger Things", haciendo referencia al monstruo Demogorgon. El científico explicó que, ante la dificultad de encontrar nombres descriptivos para un organismo blanco y sin ojos, es común que los investigadores recurran a vínculos con criaturas subterráneas imaginarias.
El proceso de identificación no fue inmediato. Inicialmente, el Dr. Niemiller consideró que el animal podría ser una variante del pez cueva del sur, ya que ha observado previamente que los peces de cueva pueden ser muy variables genéticamente a pesar de verse diferentes. Sin embargo, tras compartir fotografías y especímenes con el Dr. Armbruster y la Dra. Pamela Hart, profesora asistente de Biología en la Universidad de Alabama, el equipo decidió profundizar en el análisis. A través de la realización de tomografías computarizadas, pruebas genéticas y otros análisis exhaustivos, confirmaron que estas criaturas eran esqueléticamente diferentes de cualquier animal ya identificado en la cueva, lo que permitió describirlas como un género y una especie completamente nuevos.
Los resultados de esta investigación fueron publicados el pasado 6 de julio en la revista Scientific Reports. A pesar del entusiasmo por el hallazgo, los científicos advierten que el pez cueva demonio podría estar entre los más raros del mundo. Según los conocimientos actuales, la especie solo se ha localizado en un único sitio y se presume que cuenta con un tamaño poblacional muy reducido. En su última visita a la cueva Bobcat, el Dr. Niemiller contabilizó 27 ejemplares, aunque señaló que esta cifra probablemente no represente la totalidad de la población.
La ubicación de la cueva Bobcat, situada debajo del Arsenal Redstone del Ejército de EE.UU., sugiere que podrían existir otras especies no identificadas refugiadas en tierras de acceso restringido, incluso en áreas que se consideran estudiadas intensivamente. Por su parte, la Dra. Suzanne McGaugh, profesora de la Universidad de Minnesota, destacó que el descubrimiento de nuevas especies de vertebrados en Norteamérica es "sumamente raro" y calificó de asombroso el hecho de que dos especies de peces de cueva, como el pez cueva demonio y el pez cueva del sur, coexistan en el mismo lugar habiendo evolucionado a partir de ancestros diferentes.
En cuanto a su estado de conservación, el Dr. Armbruster indicó que el pez probablemente se encuentre en peligro crítico de extinción debido a que la cuenca de recarga que alimenta el sistema de agua subterránea es muy pequeña. No obstante, señaló que es improbable que la especie se extinga pronto gracias a las protecciones de calidad del agua ya existentes en la zona. Finalmente, los investigadores subrayaron la importancia ecológica de estos organismos, describiéndolos como "canarios en una mina de carbón", ya que cualquier disminución en sus poblaciones podría ser un indicador temprano de contaminación en el agua subterránea, fundamental para la supervivencia humana.

