Lo que debía ser un refugio verde y un oasis de sombra para residentes y turistas en el corazón de Roma se ha convertido en un testimonio visual del impacto del cambio climático. La Piazza Risorgimento, ubicada a la sombra de la Basílica de San Pedro, ha sufrido un deterioro drástico en su vegetación, dejando los nuevos árboles completamente secos y las áreas de descanso inutilizables debido a las temperaturas extremas.
La plaza fue objeto de una remodelación integral en 2024 con un presupuesto total de 14 millones de euros (aproximadamente 16 millones de dólares), como parte de los preparativos para el Jubileo de la Iglesia católica. De esta inversión, 4 millones de euros (unos 4,6 millones de dólares) se destinaron específicamente a la plantación de árboles, la instalación de fuentes, la creación de amplias zonas de descanso y la eliminación de superficies pavimentadas para reducir el efecto de isla de calor.
Sin embargo, la realidad actual es desoladora. El calor extremo, sumado a un sistema de riego que resultó insuficiente, provocó la muerte de los ejemplares plantados. Las bancas de madera y plástico oscuro alcanzaron temperaturas tan altas que se volvieron imposibles de usar, mientras que los arbustos que bordeaban la entrada adquirieron un tono anaranjado, dando la impresión de haber sido quemados por el sol.
Ante esta situación, las autoridades de la ciudad de Roma han asegurado que procederán al reemplazo de los árboles y a la modernización del sistema de riego. De hecho, parte de la vegetación seca ya ha sido retirada para dar paso a nuevas especies. Edoardo Zanchini, director de la Oficina de Clima de la ciudad, reconoció que el diseño original falló en la elección de las especies vegetales. Zanchini señaló que la ciudad está en un proceso de aprendizaje constante para hacer frente a los cambios climáticos, enfatizando la necesidad de proteger a los grupos más vulnerables, como niños, personas mayores, residentes y turistas durante los meses más calurosos.
El caso tomó un tinte político luego de que CNN publicara un video sobre el estado de la plaza. La concejala de Agricultura, Medio Ambiente y Gestión de Residuos, Sabrina Alfonsi, difundió un video regando personalmente las flores recién plantadas, admitiendo que algunas plantas sufrieron debido a una ola de calor excepcionalmente intensa. Alfonsi aprovechó la ocasión para criticar a los políticos de oposición de derecha, calificando de irónico que cuestionen el estado de la plaza cuando muchos de ellos han negado la existencia del cambio climático durante años.
Este incidente en la Piazza Risorgimento refleja un desafío mayor que enfrentan las ciudades europeas este verano. Urbanistas y activistas climáticos promueven la retirada de asfalto, la creación de centros de enfriamiento y la plantación masiva de árboles, pero la intensidad y duración de las olas de calor actuales están poniendo a prueba la capacidad de diseño urbano.
En el sur de Europa, Roma ha implementado un plan de acción costoso y necesario. La ciudad se comprometió a invertir unos 50 millones de euros (58 millones de dólares) en los próximos cinco años para crear espacios de alivio térmico. Debido a que solo el 56 % de las viviendas en Italia cuentan con sistemas de refrigeración, el ayuntamiento ha habilitado el ingreso gratuito a salas de cine durante las horas de mayor calor para que la población pueda refrescarse.
Además, la ciudad ha modernizado su red de hidratación mediante la instalación de "casas de agua", quioscos verdes con surtidores de agua fría gratuita y estaciones de carga móvil. Estas estructuras complementan los tradicionales "nasoni", las 2.500 fuentes de hierro fundido del siglo XIX que suministran agua potable en toda la urbe.
El impacto del calor también ha alterado la experiencia turística. Visitantes como Joanne Waverly, de Nueva York, han reportado que el cemento y los adoquines irradian calor incluso durante la noche, dificultando el descanso. Como respuesta, monumentos emblemáticos como el Coliseo y el Panteón han implementado horarios nocturnos, de 7:00 p. m. a 11:00 p. m., para evitar la exposición solar intensa.
El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, ha sido enfático al declarar que la intensidad de las olas de calor ya no es una excepción, sino la regla. Su estrategia incluye la plantación de miles de árboles en los distritos más calurosos y el uso de pavimentos permeables y materiales reflectantes. A pesar de estos esfuerzos, no todos los proyectos han tenido éxito; por ejemplo, se abandonó la idea de un "árbol" bioclimático de acero en la estación de tren principal debido a críticas sobre su costo y estética.
Finalmente, la Oficina de Clima de Roma sostiene que la adaptación es el único camino posible, buscando rescatar la sabiduría de los antiguos romanos, quienes utilizaban la sombra y el agua con sentido común para combatir las altas temperaturas.


