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Hamás acepta desarme y retirada israelí en acuerdo impulsado por Donald Trump

Hamás aceptó un acuerdo para poner fin a la guerra en Gaza que contempla el desarme del grupo y la retirada gradual del ejército israelí del territorio palestino.

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Hamás acepta desarme y retirada israelí en acuerdo impulsado por Donald Trump
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Hamás ha aceptado el acuerdo impulsado por Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza, el cual establece el desarme total del grupo palestino a cambio de la retirada gradual del ejército israelí. Esta hoja de ruta prevé la transferencia de armas a un comité de tecnócratas palestinos y la instauración de un nuevo gobierno en la región. Sin embargo, el pacto enfrenta una fuerte resistencia en Israel, donde sectores de la ultraderecha lo consideran inaceptable y analistas dudan que Benjamin Netanyahu autorice la retirada debido al riesgo político electoral. El plan final contempla el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización y una nueva policía palestina para garantizar la seguridad. Mientras tanto, la población civil de Gaza recibe la noticia con una mezcla de esperanza y escepticismo tras una tragedia que ha dejado más de 73 mil víctimas.

El movimiento islamista Hamás ha confirmado este viernes la aceptación de un acuerdo orientado a poner fin a la guerra en la Franja de Gaza. Este pacto, que fue anunciado la noche del jueves por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, contempla dos ejes fundamentales y complejos: el desarme total del grupo palestino y la retirada gradual de las fuerzas del ejército israelí del territorio.

La noticia ha generado reacciones inmediatas y polarizadas dentro del Estado hebreo. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, representante de la ultraderecha, calificó la propuesta como “inaceptable”. A través de su canal de Telegram, Ben Gvir advirtió que detener las operaciones militares contra Hamás sería equivalente a permitir que el movimiento islamista prepare una nueva masacre, haciendo referencia directa a los ataques del 7 de octubre de 2023, jornada en la que fallecieron 1.221 personas y otras 251 fueron secuestradas.

El desarme de Hamás, organización que ejerce el control de la Franja de Gaza desde el año 2007, se ha mantenido como uno de los obstáculos más críticos para alcanzar la paz definitiva tras el alto el fuego firmado en octubre. En este sentido, una fuente política israelí, consultada por la agencia AFP, ha sido tajante al señalar que no se producirá “ninguna retirada” si no se produce un “verdadero desarme” de la organización.

Desde la perspectiva de Donald Trump, el proceso de desarme constituye una fase esencial para avanzar hacia un objetivo mayor: la instalación de un nuevo gobierno palestino en la región. Por su parte, dos altos cargos de Hamás, quienes hablaron bajo condición de anonimato, confirmaron a la AFP la existencia del acuerdo con Israel para el desarme y la posterior retirada militar. Estos líderes expresaron su esperanza de que los mediadores y la Junta de Paz actúen como garantes para asegurar que Israel cumpla con lo pactado y supervisen estrictamente el proceso de entrega de armas.

Ghazi Hamad, uno de los negociadores del movimiento islamista, justificó esta decisión afirmando que Hamás está realizando “concesiones por el bien de nuestro pueblo en la Franja de Gaza, para salvarlo de la muerte y el desplazamiento”. Hamad aclaró además que Israel no intervendrá directamente en la gestión del desarme, tarea que recaerá sobre el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG).

Según fuentes diplomáticas informadas sobre las negociaciones, las armas serán entregadas a este órgano compuesto por tecnócratas palestinos, el cual tendrá la responsabilidad de gestionar la vida cotidiana en Gaza durante el periodo de transición. En relación con esto, Hamás ya había anunciado a principios de julio la disolución del comité que administraba los asuntos civiles desde 2007, manifestando su voluntad de transferir dichas responsabilidades al NCAG.

La población civil de Gaza recibe la noticia con sentimientos encontrados. Mohamed Hamduna, un profesor de 35 años desplazado por el conflicto, describió la situación como el fin de “la pesadilla más larga del mundo”. No obstante, Hamduna fue crítico con el grupo islamista, señalando que aunque Hamás haya aceptado entregar las armas, Gaza ha quedado destruida y la población ha pagado el precio con sangre, sosteniendo que Hamás no debería tener rol alguno en la administración futura. En contraste, Ahmed Aal, un taxista de 37 años, se mostró escéptico, afirmando que Israel no respeta los acuerdos y buscará cualquier pretexto para retomar los combates.

El contexto político en Israel añade una capa de complejidad. Analistas como Muhamad Shehada, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales, dudan de que el primer ministro Benjamin Netanyahu autorice una retirada rápida, considerando que, ante la proximidad de las elecciones legislativas de octubre, tal decisión equivaldría a un “suicidio político”. Actualmente, Israel controla más del 60% del territorio.

El conflicto, desencadenado por el ataque de Hamás en 2023, ha dejado un saldo devastador. Según el Ministerio de Salud del gobierno de Hamás, la represalia israelí ha causado más de 73.000 muertes. Incluso durante la tregua, la violencia ha persistido; el jueves pasado, bombardeos israelíes acabaron con la vida de al menos cuatro personas, entre ellas dos niños.

Finalmente, la Junta de Paz confirmó a través de la red social X que Hamás aceptó una hoja de ruta detallada para implementar las fases del alto el fuego y que comenzará una transición gradual. De acuerdo con el plan de Donald Trump, una vez completado el desarme, las fuerzas israelíes se retirarán y una Fuerza Internacional de Estabilización —estructura en creación compuesta por tropas de varias naciones bajo la égida de la Junta de Paz— trabajará junto a una nueva fuerza policial palestina para asumir la responsabilidad de la seguridad en Gaza.

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