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El fracaso del 'oasis' de Roma: millonaria inversión en Piazza Risorgimento termina en árboles secos

La ciudad impulsa un plan de adaptación climática que contempla una inversión de 50 millones de euros en cinco años para ampliar las áreas verdes, crear refugios climáticos y ofrecer espacios con aire acondicionado.

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El fracaso del 'oasis' de Roma: millonaria inversión en Piazza Risorgimento termina en árboles secos
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Roma invirtió 14 millones de euros para transformar la Piazza Risorgimento en un oasis verde previo al Jubileo, pero el proyecto fracasó debido al calor extremo y a un sistema de riego insuficiente. La vegetación murió y las superficies se volvieron inhabitables, evidenciando que la planificación urbana no fue capaz de resistir las temperaturas actuales. Ante este revés, el ayuntamiento reemplazará las especies plantadas y modernizará la infraestructura hídrica, mientras se desata un debate político sobre la crisis climática. Este incidente se enmarca en un plan mayor de 50 millones de euros para adaptar la capital italiana al calor extremo mediante materiales reflectantes y nuevas zonas de alivio térmico.

La Piazza Risorgimento, ubicada a la sombra de la emblemática Basílica de San Pedro en Roma, fue proyectada para convertirse en un oasis verde destinado a brindar alivio tanto a residentes como a los millones de turistas que visitan la capital italiana. Sin embargo, la realidad actual es drásticamente distinta: los árboles que debían proporcionar la necesaria sombra han terminado completamente secos y la vegetación ha sucumbido ante las altas temperaturas.

El lugar fue objeto de una remodelación integral en 2024 con un presupuesto total de 14 millones de euros (aproximadamente 16 millones de dólares), como parte de los preparativos para el Jubileo de la Iglesia católica. De esta inversión, 4 millones de euros se destinaron específicamente a la plantación de árboles, la instalación de fuentes, la creación de amplias áreas de descanso y la eliminación de superficies pavimentadas para favorecer la absorción del agua. A pesar de este gasto, la combinación de un calor extremo y un sistema de riego insuficiente provocó la muerte de los ejemplares, dejando la plaza sin sombra y convirtiendo las bancas de madera y plástico oscuro en superficies tan calientes que resultaba imposible sentarse en ellas. Los arbustos que bordeaban la entrada lucían un color anaranjado, evidenciando que habían sido quemados por el sol.

Ante el estado de la plaza, la ciudad de Roma ha asegurado que procederá al reemplazo de los árboles y a la modernización del sistema de riego. Parte de la vegetación seca ya ha sido retirada para preparar el terreno para los nuevos ejemplares. Edoardo Zanchini, director de la Oficina de Clima de la ciudad de Roma, reconoció en declaraciones a CNN que la plaza debió haberse plantado con otras especies de árboles. “Estamos aprendiendo constantemente cómo hacer frente a los cambios en el clima”, afirmó Zanchini, quien subrayó la necesidad de pensar permanentemente en los grupos más vulnerables, como personas mayores, niños, turistas y residentes, durante la época más calurosa del año.

El incidente también ha generado tensiones políticas. Tras la publicación de un video que mostraba el estado de la plaza, la concejala de Agricultura, Medio Ambiente y Gestión de Residuos, Sabrina Alfonsi, difundió un video donde aparecía regando flores recientemente plantadas con una manguera. Alfonsi admitió que algunas plantas sufrieron debido a una ola de calor excepcionalmente intensa, pero criticó a los políticos de oposición de derecha, señalando la ironía de sus críticas dado que muchos de ellos habrían negado durante años la existencia del cambio climático.

Este caso refleja un desafío mayor que enfrentan las ciudades europeas este verano. Combatir el calor extremo se ha vuelto una prioridad, implementando soluciones como la construcción de centros de enfriamiento, el retiro de asfalto y la plantación de más árboles. No obstante, el diseño de espacios capaces de soportar temperaturas extremas es complejo, ya que las olas de calor llegan antes, duran más y son más intensas.

En el sur de Europa, los planes de adaptación se han vuelto costosos y necesarios. Roma se ha comprometido a invertir unos 50 millones de euros en los próximos cinco años para crear espacios de alivio térmico. Debido a que solo el 56 % de las viviendas en Italia cuentan con sistemas de refrigeración, la ciudad ha implementado medidas creativas, como el ingreso gratuito a salas de cine durante las horas más calurosas del día.

Asimismo, se han instalado cientos de “casas de agua”, quioscos verdes que ofrecen agua fría gratuita y estaciones de carga para teléfonos, modernizando el concepto de los “nasoni”, las fuentes de hierro fundido del siglo XIX. La intensidad del calor es tal que turistas, como Joanne Waverly de Nueva York, han reportado que el cemento y los adoquines irradian calor incluso durante la noche, dificultando el descanso. Como respuesta, sitios como el Coliseo y el Panteón han habilitado horarios nocturnos, de 7:00 p. m. a 11:00 p. m.

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, ha sido enfático al declarar que la intensidad de las olas de calor ya no es una excepción, sino la regla. Su estrategia incluye la plantación masiva de árboles en los distritos más calurosos y la sustitución de pavimento asfáltico por materiales reflectantes y permeables. Aunque algunos proyectos, como un árbol bioclimático en la estación de trenes, fueron abandonados por su costo e impacto estético, las autoridades insisten en su compromiso de adaptación. Zanchini concluyó que la ciudad debe aprender de los antiguos romanos, quienes combatían el calor con sombra, agua y sentido común.

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