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Roberto Mancini regresa a la selección de Italia junto a Claudio Ranieri

Claudio Ranieri será el nuevo director técnico de la selección, que no ha podido clasificar a las últimas copas del mundo. El lunes, el legendario Andrea Pirlo dijo que ya no era "candidato al puesto de seleccionador".

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Roberto Mancini regresa a la selección de Italia junto a Claudio Ranieri
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La Federación Italiana de Fútbol ha nombrado a Roberto Mancini como seleccionador nacional y a Claudio Ranieri como director técnico para rescatar a la selección tras quedar fuera de los últimos tres Mundiales. Esta decisión busca poner fin a una profunda crisis deportiva y brindar estabilidad institucional al equipo. El anuncio llega después de una turbulenta búsqueda que incluyó el rechazo de Pep Guardiola y la fallida candidatura de Andrea Pirlo. Este último desistió del cargo debido a las fuertes críticas por su limitada experiencia y un polémico contrato publicitario con una empresa rusa de apuestas.

La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ha tomado una decisión definitiva para intentar resolver la prolongada crisis deportiva que atraviesa su equipo nacional. Este martes, 28 de julio de 2026, el presidente de la entidad, Giovanni Malagò, anunció oficialmente el regreso de Roberto Mancini como seleccionador nacional, acompañado por la incorporación de Claudio Ranieri en el cargo de director técnico.

Estos nombramientos surgen en un contexto de alta tensión institucional y deportiva, tras un periodo marcado por la inestabilidad. El objetivo primordial de Malagò con este nuevo esquema es poner fin a una crisis profunda que ha dejado al conjunto italiano fuera de los últimos tres Mundiales, una situación que ha generado una presión constante sobre la dirección de la federación.

El camino hasta alcanzar estos acuerdos ha estado marcado por veinticuatro horas convulsas y una serie de intentos previos que no prosperaron. Desde el pasado 11 de julio, la gestión técnica había quedado en manos de Paolo Maldini, quien se desempeñó como director técnico junto a su asistente brasileño Leonardo. Durante este periodo interino, Maldini y Leonardo buscaron implementar una estrategia basada en un impacto mediático y deportivo inmediato.

La primera opción del equipo directivo fue el técnico español Pep Guardiola. El seleccionador catalán se encontraba sin equipo tras finalizar su etapa en el Manchester City al concluir la temporada, lo que lo convertía en un candidato viable para el proyecto italiano. La FIGC no escatimó esfuerzos para intentar atraer al entrenador, llegando el propio Giovanni Malagò a confirmar que se habían mantenido conversaciones directas con él.

En su afán por cerrar la contratación de Guardiola, el presidente de la FIGC manifestó abiertamente su disposición para incrementar el presupuesto destinado al salario del seleccionador. Malagò estaba dispuesto a elevar la oferta económica si ello resultaba necesario para concretar el vínculo con el técnico español y así asegurar un cambio de rumbo inmediato en la selección.

Sin embargo, tras recibir la negativa de Pep Guardiola, Paolo Maldini y Leonardo pivotaron sus esfuerzos hacia una figura emblemática del fútbol nacional: Andrea Pirlo. El exjugador, con una trayectoria destacada en clubes como el AC Milan y la Juventus, así como en la propia selección italiana, parecía ser la opción más probable para asumir el mando del equipo.

A pesar de que la llegada de Pirlo se consideraba inminente, su candidatura se vio seriamente comprometida por fuertes críticas. El núcleo de la polémica se centró en dos aspectos fundamentales. En primer lugar, se cuestionó un contrato publicitario que Pirlo mantenía con una empresa rusa de apuestas deportivas, lo que generó un rechazo considerable. En segundo lugar, diversos sectores criticaron su limitada trayectoria y pobre experiencia en el banquillo como entrenador.

La presión pública y las críticas fueron determinantes. Este lunes, Andrea Pirlo anunció formalmente que ya no era candidato al puesto de seleccionador nacional. En su declaración, Pirlo lamentó que un proceso que, en su opinión, estaba fundamentado en criterios estrictamente deportivos, se hubiera transformado rápidamente en una polémica de carácter público.

Ante el fracaso de las opciones de Guardiola y Pirlo, la FIGC optó por la seguridad de figuras conocidas y experimentadas. El anuncio de este martes celebra el retorno de Roberto Mancini y la llegada de Claudio Ranieri, una estructura que busca dar estabilidad al equipo. Giovanni Malagò expresó su satisfacción con los nombramientos, afirmando que con este nuevo equipo técnico espera poner punto final a la enésima crisis que ha afectado a la selección de Italia.

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