La comunidad del ajedrez en Cuba se encuentra de luto ante el reciente fallecimiento de René Alonso García, reconocido Maestro Internacional originario de Cárdenas, Matanzas. El destacado deportista dejó una huella imborrable no solo como un duro competidor en los torneos, sino también como un reputado profesor y entrenador, cuya labor formativa fue fundamental para diversas generaciones de jugadores.
A lo largo de su trayectoria, René Alonso García se distinguió por mostrar una combinación de garra y sapiencia, cualidades que llevó consigo tanto en las competiciones disputadas en suelo cubano como en sus participaciones en el exterior. Su capacidad para analizar la posición y su tenacidad frente al tablero lo consolidaron como una figura respetada en el ámbito del deporte ciencia.
Para honrar su memoria, la publicación Bohemia, a través de la pluma de Gerardo Lebredo, ha decidido recordar el legado del Maestro Internacional mediante el análisis de una de sus más agradables obras sobre el tablero. Se trata de una partida disputada en el 6to Abierto de Llucmajor, celebrado en España en el año 2017, donde Alonso García demostró su maestría técnica y estratégica.
En aquel encuentro, René Alonso García, con un Elo de 2346, se enfrentó a Pablo Almagro Llamas, quien contaba con una puntuación de 2456. La partida comenzó con una apertura de Peón de Dama, específicamente la Defensa India de Dama. El juego se desarrolló con una secuencia precisa: 1.d4 Cf6 2.Cf3 e6 3.c4 b6. Ante esta firme defensa, el Maestro Internacional optó por la jugada 4.a3, una maniobra diseñada para cuidar la casilla b4, cuya preferencia se atribuye al legendario Tigran Petrosian.
El desarrollo continuó con 4…Ab7 5.Cc3 d5 6.cxd5 Cxd5, movimiento que permitió dar vida al alfil de b7. Posteriormente, la secuencia 7.Dc2 Ae7 8.Ad2 0–0 9.e4 permitió a las blancas establecer una formación ideal en el centro con los peones en d4 y e4. A pesar de que las negras se desarrollaron rápidamente, incluyendo el enroque, con 9…Cxc3 10.Axc3 Cd7, el control blanco se mantenía sólido.
La tensión aumentó con las jugadas 11.Td1 Dc8 12.Ad3 Td8. En este punto, se analiza que el contrajuego inmediato con 12..c5!? 13.d5 c4! hubiera sido preferible. No obstante, la partida siguió con 13.0–0 c5 14.d5 exd5?!, donde se considera que el movimiento 4..c4! era necesario para desplazar al ocupante de una diagonal peligrosa. Tras 15.exd5 Cf8, el juego prosiguió con 16.Tfe1 Dc7 17.De2! Ad6 18.g3 f6.
El momento decisivo llegó con la maniobra 19.Ch4! Df7 20.Cf5, donde las negras cometieron un error con 20…Axd5?, siendo 20…Rh8 la opción preferible. La precisión de René Alonso García se hizo evidente con 21.Dg4! Rh8 22.Ac4! Axc4 23.Cxd6 Txd6 24.Txd6, logrando así ganar calidad.
En la fase final, el Maestro Internacional mantuvo la presión con 24…Ab3 25.Df3! Tc8. Aunque las negras intentaron resistir, la jugada 26.Txf6! gxf6 27.Axf6+ Rg8 28.Te7 sentenció el encuentro, ya que las negras se enfrentaban a la pérdida de la dama, lo que llevó a su inmediato abandono.
Esta partida sirve como testimonio de la capacidad táctica y la visión estratégica de René Alonso García. Su partida en Llucmajor no es solo un registro de victoria, sino el reflejo de la sapiencia que lo caracterizó durante toda su vida profesional. El ajedrez cubano pierde a un maestro, pero conserva su ejemplo de disciplina y entrega al deporte.


