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Descifran el misterio de las auroras en Marte: un mecanismo similar al de la Tierra pero a escala reducida

Un equipo internacional logró explicar el mecanismo físico responsable de los destellos luminosos que aparecen sobre el planeta rojo, revelando similitudes inesperadas con los procesos que ocurren en la Tierra

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Descifran el misterio de las auroras en Marte: un mecanismo similar al de la Tierra pero a escala reducida
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Científicos han descifrado finalmente el misterio de las auroras en Marte. A pesar de que el planeta rojo perdió su campo magnético global hace miles de millones de años, el estudio revela que posee cicatrices magnéticas en su corteza que actúan como mini magnetosferas. Estas zonas reaccionan al viento solar mediante un proceso de reconexión magnética, creando auroras localizadas muy similares a las terrestres, aunque a una escala mucho menor y más rápida. El hallazgo, basado en datos de la misión MAVEN de la NASA y publicado en Nature Communications, identifica un tercer tipo de ciclo de acoplamiento magnético en el sistema solar. Este descubrimiento no solo redefine nuestra comprensión de la atmósfera marciana, sino que ofrece claves fundamentales sobre por qué la Tierra y Marte evolucionaron de manera tan distinta a pesar de compartir la misma física subyacente.

Un equipo internacional de científicos ha logrado resolver una de las grandes incógnitas sobre la física del planeta rojo al descifrar el mecanismo magnético que origina las auroras en Marte. El estudio, cuyos resultados han sido publicados en la prestigiosa revista Nature Communications y divulgados por la NASA, revela que este fenómeno, que hasta ahora permanecía envuelto en misterio, presenta similitudes inesperadas con los procesos que ocurren en la Tierra.

La investigación pone luz sobre cómo Marte puede exhibir auroras a pesar de haber perdido su campo magnético global hace aproximadamente 4.000 millones de años. Mientras que en la Tierra las auroras se originan en los polos debido a la interacción entre el viento solar y un campo magnético global que envuelve el planeta, en Marte el fenómeno ocurre de manera localizada. El planeta rojo no posee un escudo protector uniforme, pero conserva áreas específicas de su corteza con una intensa magnetización, las cuales actúan como "cicatrices" magnéticas.

Según los hallazgos, el viento solar activa estas mini magnetosferas locales, permitiendo la formación de auroras. La NASA ha informado que este proceso es comparable a una versión reducida del denominado ciclo de Dungey, el mismo mecanismo que se encarga de reorganizar las líneas del campo magnético y acelerar las partículas cargadas en nuestro planeta.

La pieza fundamental de este descubrimiento es la reconexión magnética. El proceso ocurre cuando el campo magnético transportado por el viento solar entra en contacto con los campos locales presentes en la corteza marciana. En ese momento, las líneas magnéticas se reorganizan, lo que impulsa corrientes eléctricas y acelera electrones hacia la atmósfera del planeta. Una vez que estos electrones ingresan en las capas superiores, provocan las emisiones luminosas localizadas que conocemos como auroras.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo se basó en datos recogidos por la misión Mars Atmosphere and Volatile Evolution (MAVEN) de la NASA. Un punto clave del análisis fueron las observaciones realizadas el 25 de febrero de 2017, cerca del terminador de la tarde marciana. En esa ocasión, los instrumentos detectaron dos intervalos con flujos elevados de electrones a altas energías, lo que constituye una señal directa de la aceleración de partículas a lo largo de los campos magnéticos.

Shaosui Xu, investigador principal del estudio y miembro del Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de California en Berkeley, señaló que, aunque ya se sabía que la reconexión magnética ocurría en Marte, no se esperaba que el proceso se asemejara tanto al ciclo de Dungey. No obstante, existen diferencias notables de escala: el campo magnético involucrado en Marte es unas 100 veces menos intenso que el terrestre y el área afectada es aproximadamente 20 veces más pequeña. Además, mientras que el ciclo en la Tierra puede extenderse hasta una hora, en Marte el ciclo completo dura cerca de un minuto.

El estudio detalla que estas auroras suelen observarse principalmente en el hemisferio sur, donde la magnetización de la corteza es más intensa. Estos remanentes magnéticos se formaron cuando la lava del planeta se enfriaba bajo la influencia de un magnetismo primitivo. Posteriormente, Marte perdió su núcleo activo y su escudo magnético global, un proceso que probablemente permitió que el viento solar despojara al planeta de gran parte de su atmósfera.

En términos técnicos, el artículo de Nature Communications calcula que los flujos ionosféricos asociados a estos eventos alcanzan los 2 kilómetros por segundo, mientras que los campos eléctricos transversales llegan a 0,5 milivoltios por metro. Se estima que la disipación total de energía en la ionosfera supera el millón de vatios durante estos episodios. Asimismo, se determinó que estos electrones pueden generar una emisión de monóxido de carbono ultravioleta de hasta 10 kiloRayleigh en el limbo marciano, un nivel similar al de algunas de las auroras más brillantes registradas por el espectrógrafo de la sonda.

El equipo liderado por Xu identificó al menos seis episodios adicionales con patrones similares en diversas latitudes y longitudes, incluso detectando recurrencias en la misma ubicación con 11 días de diferencia. Esto sugiere que el ciclo magnético miniaturizado es un evento regular en las mini magnetosferas marcianas.

La misión MAVEN, fundamental para estos descubrimientos, finalizó sus operaciones en diciembre de 2025. La nave perdió contacto con la Tierra y fue declarada irrecuperable el pasado 3 de junio, aunque sus datos siguen siendo una fuente vital de información científica. Shannon Curry, autora principal de la misión y perteneciente al Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado Boulder, destacó que este resultado cambia la percepción sobre las auroras marcianas y ayuda a entender por qué la Tierra y Marte evolucionaron de forma distinta a pesar de compartir la misma física subyacente.

Finalmente, el estudio amplía el mapa de auroras en el sistema solar, posicionando el caso de Marte como un tercer tipo de ciclo de acoplamiento entre flujo magnético, plasma y viento solar, diferenciándose así del ciclo de Dungey (Tierra y Mercurio) y del ciclo de Vasyliunas (Júpiter y Saturno).

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