Los Estados miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) han votado este viernes a favor de destituir a Karim Khan de su cargo como fiscal jefe del tribunal. La decisión se tomó tras una serie de graves acusaciones de conducta sexual indebida que han rodeado la gestión del funcionario de 56 años.
La votación, que se llevó a cabo de manera secreta durante una reunión celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, concluyó con un resultado contundente. Según informó Päivi Kaukoranta, presidenta de la Asamblea de los Estados Partes, 82 de los 125 Estados miembros votaron a favor de la destitución. La Asamblea concluyó que Khan incurrió en una "falta grave y un grave incumplimiento de sus deberes".
El proceso de destitución se acelera días después de que la persona acusadora hablara públicamente en una entrevista concedida a Christiane Amanpour, de CNN. En dicho testimonio, una empleada subalterna de la CPI, identificada como Sarah, detalló que Khan la acosó sexualmente y la sometió repetidamente a actos sexuales no consentidos. Las denuncias incluyen manoseos, intentos de besos y penetración digital y genital. Sarah explicó que estas acciones la hicieron sentirse "humillada" y describió la situación como una "invasión gradual de los límites", tanto físicos como emocionales.
Por su parte, Karim Khan ha negado rotundamente haber cometido cualquier irregularidad desde el inicio de las investigaciones. Su abogado, Tayab Ali, manifestó a través de un comunicado que Khan impugnará la decisión de la Asamblea. Ali sostuvo que la medida de destitución no cuenta con el respaldo de ninguna conclusión legal debidamente fundamentada que determine que su cliente cometió una falta o incumplió sus responsabilidades profesionales.
Asimismo, la defensa alegó que Khan no tuvo una oportunidad justa de ser escuchado. El abogado subrayó que una investigación previa realizada por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de las Naciones Unidas no encontró evidencia de conducta indebida, incluyendo el ámbito sexual. Sin embargo, Päivi Kaukoranta rebatió estas afirmaciones asegurando que la asamblea "respetó plenamente" el debido proceso y que, contrario a lo afirmado por la defensa, la investigación sí halló pruebas que respaldaban las acusaciones de conducta inapropiada.
El órgano de supervisión del tribunal ya había suspendido a Khan en junio pasado mientras se esperaba la resolución de la votación de los Estados miembros. Esta salida ocurre en un contexto de alta tensión política. El viceministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Andreas Kravik, cuyo país votó a favor de la destitución, afirmó que Khan ya no era "idóneo" para el cargo, enfatizando que las víctimas de genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad necesitan una Corte Penal Internacional que funcione con eficacia.
La destitución de Khan no está exenta de controversia política. El fiscal y algunos de sus defensores sugirieron que las acusaciones podrían ser parte de una estrategia para dañar su reputación. Esto sucede luego de que Khan solicitara, en mayo de 2024, órdenes de arresto contra tres líderes de Hamás y contra altos funcionarios israelíes, específicamente el primer ministro Benjamin Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en relación con los ataques del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza.
Israel, que no es miembro de la corte, celebró la destitución de Khan y calificó sus acciones previas como una "caza de brujas". Aunque han surgido especulaciones sobre si las denuncias de la empleada fueron patrocinadas por el Estado israelí para desacreditar al fiscal, Sarah ha negado enérgicamente haber actuado como "agente estatal" de Israel.
Finalmente, la salida de Khan coincide con un renovado y severo escrutinio por parte de Estados Unidos. Washington, que tampoco es miembro de la CPI, considera que el tribunal representa una amenaza para su soberanía. El gobierno estadounidense ha impuesto sanciones a 11 fiscales y jueces de la corte, incluido Khan, debido a las investigaciones sobre tropas estadounidenses en Afganistán y las órdenes de arresto contra funcionarios israelíes. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, calificó recientemente a algunos integrantes de la CPI como "lunáticos y locos", asegurando que ningún funcionario de su país será juzgado por dicho organismo.


