La negociación para el traspaso de Ángel Correa a River Plate ha entrado en una fase de extrema fragilidad y tensión. Lo que parecía ser un acuerdo cerrado y encaminado hacia la concreción definitiva ha sufrido un nuevo y severo revés debido a las constantes modificaciones en las condiciones impuestas por la dirigencia del club Tigres de México. La situación ha escalado al punto en que el club argentino ha manifestado su malestar público, acusando a la entidad mexicana de alterar los términos del pacto por quinta ocasión.
Desde las oficinas de River Plate se ha denunciado que el proceso de negociación ha sido sumamente desgastante. Según informaron fuentes del club de Núñez, ya se habían alcanzado hasta cuatro acuerdos previos con Tigres, pero en cada instancia el equipo mexicano volvió a cambiar las reglas del juego, modificando los términos de la transferencia justo cuando se creía que la operación estaba finalizada. Ante este escenario de inestabilidad, la dirigencia de River tomó una decisión drástica: presentaron una quinta y última oferta formal. El club argentino ha sido tajante al advertir que, si no reciben una confirmación definitiva durante este jueves, la operación se dará por caída de manera irreversible.
En el aspecto económico, la trayectoria de la negociación muestra un incremento progresivo en la propuesta de River. Inicialmente, el club argentino comenzó las conversaciones ofreciendo una suma de 10 millones de dólares. Ante la negativa o las exigencias de Tigres, la oferta fue elevada posteriormente a 13 millones de dólares. Finalmente, con el objetivo de asegurar la llegada del campeón del mundo y destrabar el conflicto, River aceptó pagar un total de 15 millones de dólares por el pase del delantero.
A pesar de este acuerdo financiero, que hasta hace pocas horas se consideraba cerrado, la incertidumbre volvió a instalarse debido a los cambios imprevistos de Tigres. El plan original establecía que Ángel Correa llegara este mismo jueves a Buenos Aires. El itinerario contemplaba la realización de los exámenes médicos pertinentes y la firma de un contrato profesional que lo vincularía con la institución millonaria hasta diciembre de 2029. De concretarse este movimiento, Correa se convertiría en el sexto refuerzo incorporado durante el ciclo del entrenador Coudet.
Paralelamente a las complicaciones administrativas entre los clubes, ha surgido un factor personal crítico que añade gravedad al asunto. El delantero decidió regresar a la Argentina de manera anticipada tras haber sido víctima de amenazas personales en México. Este hecho ha sumado una capa adicional de tensión a una negociación que ya se encontraba desgastada por las idas y vueltas contractuales.
No obstante, la voluntad del jugador ha sido un elemento fundamental para intentar mantener viva la operación. Correa ya había dado pasos definitivos para su salida de México, despidiéndose formalmente de sus compañeros y del cuerpo técnico de Tigres, dejando en claro su firme deseo de regresar al fútbol argentino para vestir la camiseta de River. Esta determinación fue respaldada en la práctica por el entrenador de Tigres, Guido Pizarro, quien ya había tomado la decisión de no convocar al jugador para el encuentro frente a Xolos de Tijuana, anticipando que su salida del club era inminente.
En cuanto a su rendimiento deportivo, Ángel Correa llega a River tras haber tenido una temporada destacada en el fútbol mexicano. El delantero fue una pieza clave en el esquema de Tigres, logrando alcanzar las instancias finales tanto de la Liga MX como de la Concacaf Champions Cup. Sin embargo, a pesar de su buen nivel individual, el equipo no logró coronarse en ninguna de las dos definiciones, cayendo en ambos torneos ante el club Toluca. Ahora, la resolución de su futuro depende estrictamente de la respuesta de Tigres ante el ultimátum impuesto por River Plate.


