La selección española de fútbol se ha coronado campeona del mundo tras imponerse por 1-0 a Argentina en la final disputada en Nueva Jersey. Este logro deportivo pone de relieve la eficacia del sistema de formación en España, ya que 25 de los 26 jugadores que integraron el equipo dirigido por Luis de la Fuente se formaron en clubes de LaLiga. El único futbolista que no se ajusta a esta tendencia es David Raya, quien se trasladó a Inglaterra a los 16 años.
El éxito obtenido por la selección española en el siglo XXI, y específicamente en los últimos dos años con la consecución de la Eurocopa 2024 y el Mundial 2026, indica que los resultados van más allá del talento de una generación excepcional. Se trata del resultado de un modelo de formación y desarrollo de talento que ha convertido al fútbol español en un referente a nivel mundial. El dominio de España frente a algunas de las mejores selecciones del planeta tiene sus raíces en el motor del fútbol nacional: las canteras.
En este sentido, LaLiga dio un paso decisivo en el año 2022 con el lanzamiento del Plan Nacional de Optimización y Mejora de Canteras. Si bien la organización ya impulsaba iniciativas para fortalecer la formación de talento en los clubes, este plan supuso la consolidación de una estrategia integral. El propósito fundamental de dicha estrategia era elevar los estándares de las academias del fútbol profesional español, enfocándose en tres objetivos principales: impulsar la excelencia deportiva, profesionalizar las estructuras de las canteras y reforzar la sostenibilidad económica de los clubes.
Cuatro años después de la puesta en marcha de esta apuesta estratégica, los resultados se manifiestan en la obtención del título mundial por parte de una selección sustentada en el talento desarrollado en los clubes de LaLiga. Uno de los avances más relevantes derivados de este plan ha sido la implementación, en colaboración con AENOR, de la primera certificación independiente diseñada específicamente para evaluar la excelencia de las canteras de fútbol. Esta iniciativa tiene como fin reconocer a aquellos clubes que alcanzan los más altos niveles de calidad en dimensiones como el desarrollo deportivo, la profesionalización de las estructuras, la formación integral del jugador y la protección del menor.
A este marco normativo y organizativo se suma un ecosistema competitivo que fomenta la competición desde edades muy tempranas. En España, un joven futbolista puede alcanzar la mayoría de edad habiendo disputado cerca de 500 partidos oficiales durante su etapa formativa, lo que le permite acumular una experiencia competitiva difícil de encontrar en otros países. Este volumen de juego se complementa con una metodología de entrenamiento que prioriza la comprensión del juego, la capacidad de toma de decisiones y el desarrollo de la inteligencia táctica.
Asimismo, el modelo competitivo español permite que los equipos dependientes de los clubes de LaLiga se integren dentro de la propia pirámide futbolística, compitiendo en categorías semiprofesionales. Este sistema acelera la madurez competitiva de los futbolistas. Un ejemplo de esta evolución es lo que sucederá en la temporada 2026/27, cuando la Real Sociedad B y el Celta Fortuna compitan en LaLiga Hypermotion, integrándose plenamente en el fútbol profesional.
Todos estos elementos combinados contribuyen a la formación de futbolistas más completos, preparados para encajar y rendir en prácticamente cualquier modelo de juego. Esta versatilidad es una de las razones principales por las que la metodología técnico-táctica española es hoy una de las más demandadas y exportadas a nivel internacional, consolidando el prestigio del sistema de formación español fuera de sus fronteras.

