En una operación coordinada y sostenida, las autoridades mexicanas han reportado la incautación de una cantidad masiva de mercancías ilícitas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Según la información proporcionada por las dependencias involucradas, el volumen total de los aseguramientos durante el periodo comprendido entre 2025 y 2026 supera las 156 toneladas de diversos productos prohibidos.
Este despliegue de seguridad y vigilancia ha sido liderado por la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), en colaboración estrecha con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Secretaría de Marina (Semar). A través de un comunicado conjunto, estas instituciones detallaron los resultados de las intervenciones realizadas en la principal terminal aérea del país, subrayando la eficacia de los operativos en puntos críticos de control.
Uno de los focos principales de estas acciones fue el área de carga y paquetería internacional. En este sector específico, las autoridades lograron interceptar más de 400 kilogramos de sustancias químicas prohibidas y diversas drogas. Estos narcóticos y precursores se encontraban ocultos en más de 200 piezas de equipaje, las cuales estaban destinadas a alimentar el mercado informal.
El éxito de estas intervenciones se atribuye a la implementación de estrategias modernas de vigilancia. El decomiso masivo de cigarrillos de contrabando y otros artículos ilícitos fue posible gracias al empleo de tecnología de detección avanzada y la aplicación de perfiles de riesgo aduanero, herramientas que permiten a los agentes identificar cargamentos sospechosos con mayor precisión.
Además de las sustancias químicas y el contrabando comercial, los efectivos federales han puesto énfasis en la lucha contra el tráfico de armas. Los reportes oficiales indican la incautación de armamento de alto impacto, así como accesorios tácticos y componentes específicos para armas de fuego. Estos materiales habían sido introducidos o pretendían salir del territorio nacional mexicano de manera irregular, evadiendo los controles legales.
Dentro de los hallazgos más destacados y específicos de este operativo, las autoridades resaltaron la retención de 2.300 kilogramos de raíz de tepezcohuite, acumulados a lo largo de todo el año. Asimismo, se reportó el aseguramiento de 600 kilogramos de mercurio líquido, una sustancia altamente tóxica que había sido oculta deliberadamente dentro de equipaje documentado para pasar desapercibida ante las inspecciones rutinarias.
Desde el punto de vista económico y estratégico, estas acciones han tenido un impacto directo en la operatividad de la criminalidad organizada. El Gobierno mexicano señaló que estos decomisos permitieron debilitar la estructura financiera de los grupos delictivos transnacionales, al privarlos de mercancías y recursos destinados a la venta ilegal. Paralelamente, el fortalecimiento de los controles ha derivado en un incremento notable de la recaudación fiscal derivada de las operaciones de comercio exterior.
La magnitud del desafío operativo se refleja en las estadísticas de flujo del propio AICM. Durante el periodo analizado, más de 44 millones de pasajeros, tanto nacionales como internacionales, utilizaron este punto de conexión en la capital mexicana, lo que implica una carga de supervisión exhaustiva para las autoridades aduaneras y de seguridad.
Finalmente, el blindaje implementado en las instalaciones aeroportuarias forma parte de una estrategia gubernamental más amplia. El objetivo es frenar el flujo de insumos ilícitos y consolidar la seguridad nacional en las fronteras estratégicas. Este contexto se desarrolla en un escenario de presión internacional, particularmente debido a los reclamos de Estados Unidos, país que ha solicitado al Gobierno de México intensificar los operativos contra el narcotráfico.


