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Argentina mantiene la espera para entrenar bajo protocolo FIFA

(EFE).- La selección argentina aún no ha cancelado su entrenamiento y espera a ver si se puede cumplir con el protocolo de la FIFA, que establece que se pude reanudar la actividad media hora después del último rayo caído a una distancia de 13 kilómetros. Una fuerte aguacero, con viento y numeroso aparato eléctrico, ha [...]

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Argentina mantiene la espera para entrenar bajo protocolo FIFA
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La selección argentina ha suspendido temporalmente su entrenamiento debido a un fuerte aguacero acompañado de ráfagas de viento y actividad eléctrica. El equipo ha optado por no cancelar la sesión, manteniendo la expectativa de regresar al campo una vez que las condiciones climáticas sean seguras. Para retomar la actividad, el plantel se ciñe estrictamente al protocolo de la FIFA, que exige que no haya rayos en un radio de 13 kilómetros y que transcurran 30 minutos desde la última descarga eléctrica. El equipo permanece en estado de alerta y monitorea la evolución del tiempo, priorizando la integridad física de los jugadores sobre la urgencia de la práctica deportiva.

La selección argentina se encuentra actualmente en una situación de espera respecto a la realización de su sesión de entrenamiento programada. A pesar de las condiciones climáticas adversas que se presentan en la zona, el equipo aún no ha tomado la decisión definitiva de cancelar la actividad, manteniendo la expectativa de que el clima permita el regreso al campo de juego siguiendo las normativas vigentes.

El factor determinante en esta pausa es la presencia de un fuerte aguacero que ha impactado la zona. Según la información proporcionada, este fenómeno meteorológico no se ha limitado únicamente a la precipitación de agua, sino que ha venido acompañado de fuertes ráfagas de viento y, lo que es más crítico para la seguridad de los deportistas, un numeroso aparato eléctrico. Esta combinación de factores ha obligado a detener las actividades habituales para garantizar la integridad física de todos los integrantes del grupo.

Ante este escenario, la selección argentina ha optado por ceñirse estrictamente al protocolo establecido por la FIFA. Este reglamento es el que rige las decisiones sobre la reanudación de las actividades deportivas en situaciones de riesgo climático, específicamente cuando hay presencia de rayos. El protocolo no deja lugar a interpretaciones subjetivas, sino que establece parámetros técnicos muy precisos que deben cumplirse antes de que cualquier jugador pueda pisar nuevamente el césped.

Uno de los puntos clave de este protocolo es la distancia de seguridad respecto a la actividad eléctrica. De acuerdo con las normativas de la FIFA, se debe monitorizar la caída de rayos en el entorno. El límite establecido es de 13 kilómetros. Esto significa que se debe verificar que no se haya registrado ninguna descarga eléctrica dentro de ese radio de 13 kilómetros alrededor de las instalaciones donde se desarrolla el entrenamiento para considerar el área como segura.

Sin embargo, la ausencia de rayos en ese radio no es la única condición necesaria para retomar la práctica deportiva. El protocolo de la FIFA añade un componente temporal obligatorio que debe respetarse rigurosamente. Una vez que se haya detectado que el último rayo cayó fuera de la distancia de los 13 kilómetros, o que ha cesado la actividad eléctrica en dicho perímetro, el equipo debe esperar un tiempo adicional. Este periodo de espera es de media hora, es decir, 30 minutos exactos desde el último registro eléctrico.

Por lo tanto, el proceso de decisión de la selección argentina se basa en un monitoreo constante de las condiciones atmosféricas. El equipo espera a ver si se pueden cumplir estos dos requisitos simultáneamente: que la actividad eléctrica se aleje más allá de los 13 kilómetros y que, posteriormente, transcurran los 30 minutos de seguridad reglamentarios. Hasta que no se verifiquen ambos puntos, la actividad permanecerá suspendida, aunque esto no signifique necesariamente que la sesión haya sido descartada.

La distinción entre suspender y cancelar es fundamental en este contexto informativo. La selección argentina ha decidido no cancelar el entrenamiento, lo que implica que la intención sigue siendo llevar a cabo la sesión de trabajo prevista. La suspensión es una medida cautelar y temporal, mientras que la cancelación supondría la eliminación total de la sesión del cronograma. Esta postura refleja la voluntad de aprovechar el tiempo de preparación, siempre y cuando las condiciones de seguridad sean óptimas.

El impacto del clima ha sido considerable, con el mencionado aguacero y la actividad eléctrica generando un entorno de incertidumbre. La presencia de viento también complica la situación, sumándose a la lluvia intensa que ha dificultado el desarrollo normal de las actividades. En situaciones así, la prioridad absoluta se desplaza del rendimiento deportivo a la seguridad humana, siguiendo las directrices internacionales del organismo rector del fútbol.

La fuente de esta información, la agencia EFE, destaca que el equipo permanece atento a la evolución del tiempo. La espera es la estrategia actual, observando la progresión de las tormentas eléctricas. La disciplina en el seguimiento del protocolo de la FIFA es lo que marca la pauta de la conducta del plantel argentino en este momento, evitando cualquier riesgo innecesario.

En conclusión, la selección argentina se mantiene en estado de alerta y espera. La decisión final sobre si el entrenamiento se lleva a cabo o se cancela definitivamente dependerá exclusivamente de si el clima permite cumplir con el margen de 13 kilómetros de distancia y el tiempo de espera de media hora tras el último rayo. Hasta el momento, la paciencia y el respeto a la norma prevalecen sobre la urgencia de retomar la actividad física.

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