El pasado sábado 11 de julio se llevó a cabo una actividad dedicada a celebrar el aniversario del Colectivo Pensamiento Panamá. Esta organización se ha consolidado como un espacio particular donde un grupo de personas trabaja activamente para generar diversas actividades culturales, situando al pensamiento como el eje principal de todas sus acciones. A través de su trayectoria, el colectivo ha impulsado la organización de conversatorios, presentaciones de libros y encuentros entre escritores, además de ser los responsables de coordinar el Círculo de Lectura Diana Morán.
Durante la celebración del aniversario, el evento contó con la participación de invitados como la antropóloga Alina Torrero y Stanley Valladares. El núcleo del encuentro fue un diálogo profundo sobre las diversas formas de resistencia que emergen desde la cultura popular. Esta conversación permitió a los asistentes explorar cómo las expresiones culturales pueden servir como mecanismos de defensa y preservación de la identidad en contextos sociales complejos.
Además del intercambio verbal, la jornada incluyó una dimensión artística mediante la creación colectiva de un "cadáver exquisito" desde la pintura. Esta técnica, usualmente aplicada en la elaboración de poemas colectivos, fue trasladada al lienzo en esta ocasión. El resultado final de esta dinámica creativa fue una obra que los participantes describieron como una especie de Carnaval de Arlequín, evocando el estilo del artista Joan Miró, lo que subrayó el espíritu lúdico y experimental del colectivo.
El Colectivo Pensamiento Panamá se caracteriza por su esfuerzo constante en editar la realidad para ofrecer una posibilidad basada en el pensamiento concebido como una herramienta de cuidado. Cada una de las actividades que organizan busca generar espacios propicios para el diálogo, la opinión, la formulación de ideas y el desarrollo de discusiones sanas que permitan la construcción de comunidad. Los integrantes son descritos como tejedores de palabras, sueños compartidos y proyectos que posteriormente son socializados para su beneficio común.
Esta propuesta cultural enseña a los ciudadanos el valor de escuchar, compartir y debatir. En sus reuniones se plantea la idea de que la muerte puede ser postergada a través de un relato o una canción, convirtiendo sus encuentros en laboratorios donde se fabrican ilusiones, se proyecta el futuro y se revisan memorias para diseñar el presente. Es un espacio donde, a menudo, los poetas operan ignorando sus propias bondades mientras construyen imaginarios y lenguajes reparadores.
La reflexión en torno al conocimiento es fundamental para el colectivo. Se plantea que el saber no reside exclusivamente en los libros, las escuelas o los laboratorios científicos donde se crean ecuaciones. Si bien la lectura es una forma esencial de aprehender el mundo y la biblioteca funciona como un reservorio de conocimiento, existe otra dimensión del saber: la escucha de cuentos, mitos y leyendas. Se reconoce que una conversación profunda con alguien que posee una amplia trayectoria de vida puede resultar más valiosa que un título de doctorado.
Bajo esta premisa, se sugiere que las primeras formas de pensamiento humano pudieron originarse en grupos que se reunían alrededor del fuego escuchando historias. En este sentido, se rescata la visión de Nicolás Buenaventura, quien sostiene que el acto de contar es otra forma de conocimiento que permite reunir las partes rotas, vincular, establecer asociaciones y construir puentes. Los seres humanos están hechos de historias y relatos que generan vínculos cuando se comparten.
El colectivo es comparado con la "casa de las palabras" descrita por Eduardo Galeano, donde los poetas utilizan frascos de palabras para fabricar pensamientos. En el Colectivo Pensamiento Panamá, este proceso se traduce en el uso del lenguaje para dialogar con memorias y crear espacios de esperanza. En el contexto actual, América Latina es vista como el escenario de una batalla por la cultura y el pensamiento, donde iniciativas como esta son vitales en momentos de crisis.
El objetivo de estos diálogos no es necesariamente llegar a consensos o acuerdos sobre lo que es mejor para la sociedad, sino fomentar el pensamiento crítico. Se reconoce que en el ámbito cultural el desacuerdo es posible, pero es precisamente esa arena de conflictos la que genera ideas necesarias para realizar proyectos de vida. Incluso los grupos más pequeños, descritos como "cinco gatos" que se reúnen para comentar un libro, realizan una acción de vital importancia al recuperar rituales y ceremonias de convocatoria.
Finalmente, se enfatiza que cada nueva asociación o colectivo que construye desde el lenguaje celebra el pensamiento. Siguiendo una línea de pensamiento similar a la propuesta por el papa Francisco, se considera fundamental gestionar el pensamiento para reflexionar sobre categorías esenciales. Es imperativo cuestionar qué significa ser pueblo y cuál es el sentido real de palabras como soberanía, patria y libertad, advirtiendo que olvidar el significado de estos términos implicaría perder una batalla crucial en la arena de la cultura.


