La ciudad de San Francisco, en la provincia de Córdoba, se vio sacudida por un hecho violento que contrastó drásticamente con el clima de alegría que se vivía en las calles. Durante la madrugada del pasado domingo, Matías Gerardo Ochonga, un joven de tan solo 20 años, fue asesinado en pleno centro urbano mientras cientos de personas celebraban el triunfo de la Selección argentina frente a Suiza.
El ataque ocurrió aproximadamente a las 2:12 de la madrugada en la intersección de la avenida Libertador Norte y el bulevar 25 de Mayo. Según las reconstrucciones preliminares realizadas por los investigadores, el agresor habría aprovechado la masiva concurrencia de gente que ocupaba la zona para acercarse a la víctima sin levantar sospechas. En un movimiento rápido y preciso, el atacante disparó tres veces por la espalda de Ochonga a corta distancia, para luego huir rápidamente perdiéndose entre la multitud que festejaba el resultado deportivo.
Debido a la magnitud de la concentración de personas en el centro de San Francisco, el acceso de los servicios de emergencia se vio seriamente comprometido. Una ambulancia no logró llegar hasta el lugar del hecho debido a los bloqueos naturales que generaba la multitud, lo que obligó a los efectivos policiales presentes a intervenir de inmediato. Los agentes trasladaron al joven herido en un patrullero hacia el Hospital J. B. Iturraspe, donde, lamentablemente, el cuerpo médico confirmó su fallecimiento poco después del ingreso.
La investigación, a cargo de la Fiscalía, se ha centrado desde el primer momento en la hipótesis de un ajuste de cuentas. Esta línea investigativa se ha visto reforzada por los antecedentes judiciales de la víctima. Matías Gerardo Ochonga, quien era oriundo de la localidad de Frontera, Santa Fe, aunque residía en el barrio San Cayetano de San Francisco, había recuperado su libertad el pasado 3 de julio. El joven había permanecido detenido por causas relacionadas con delitos de robos y, al momento de su muerte, se encontraba cumpliendo una condena bajo el régimen de libertad condicional.
Además de su situación procesal, las fuentes judiciales señalaron que Ochonga tenía dos pedidos de captura vigentes al momento de ser atacado. Aunque la Fiscalía no ha precisado públicamente a qué expedientes corresponden dichas órdenes judiciales, este dato es clave para entender el contexto del crimen. Una fuente vinculada a la causa sostuvo que el móvil podría estar relacionado con una venganza planificada, afirmando que los atacantes "lo estaban esperando a que saliera de la cárcel".
En cuanto a la autoría del crimen, la Justicia ha logrado identificar al presunto responsable. Se trata de un joven de 25 años identificado como A.A.G., conocido en la zona bajo el alias de “Manay”. El sospechoso ha sido formalmente imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Sin embargo, hasta la madrugada del lunes, el imputado permanecía prófugo de la justicia.
Para dar con su paradero, la Policía ha desplegado un operativo intensivo que incluyó múltiples allanamientos. Los procedimientos se llevaron a cabo en los barrios Parque y La Florida, ambos en San Francisco, así como en diversos domicilios situados en la localidad santafesina de Frontera. Durante uno de estos operativos, las fuerzas de seguridad lograron secuestrar un elemento considerado de interés para la causa, aunque el sospechoso no se encontraba en ninguno de los lugares allanados.
Mientras la búsqueda de “Manay” continúa, el entorno de Matías Gerardo Ochonga ha manifestado su dolor y exigencia de justicia a través de las redes sociales. Familiares y amigos despidieron al joven con mensajes cargados de tristeza, reclamando que el crimen no quede impune. Uno de sus allegados escribió: “Espero que se haga justicia por vos, hermanito. Siempre presente en nuestro corazón y mente”.
A pesar de la violencia del ataque y la cantidad de personas presentes en el lugar, no se registraron otros heridos durante el incidente. La Fiscalía continúa trabajando en la recolección de pruebas y testimonios para confirmar el móvil del crimen y lograr la captura del imputado.


