El pasado sábado 11 de julio, el Estadio de Miami se convirtió en el escenario de un evento que trascendió lo estrictamente deportivo. Mientras la selección de Inglaterra se enfrentaba a Noruega en un partido decisivo por un cupo en las semifinales del Mundial, todas las miradas, además de centrarse en el balón, se posaron en uno de los palcos del recinto. Allí se encontraba Mick Jagger, el legendario líder de los Rolling Stones, cuya presencia generó un terremoto de reacciones en las redes sociales, marcadas por una mezcla de ironía brutal y genuina preocupación.
La preocupación de los aficionados no radicaba en el estado de salud del músico, sino en una reputación que lo ha perseguido durante más de una década. Desde el Mundial de Sudáfrica 2010, Jagger había sido calificado por los usuarios de las plataformas digitales como "salado", un término utilizado para describir a alguien que atrae la mala suerte. Durante años, el cantante británico fue visto como una suerte de rey Midas al revés: todo equipo al que manifestara su simpatía pública parecía estar condenado al fracaso inmediato.
Esta fama de "gafe" no surgió de la nada. En la cita mundialista de Sudáfrica 2010, Jagger acompañó y expresó su apoyo a selecciones de gran peso, como la de su natal Inglaterra, la de Estados Unidos y la poderosa Canarinha de Brasil. Sin embargo, el resultado fue el mismo para todas. En partidos decisivos de eliminación directa, los tres equipos volvieron a casa tras sufrir caídas inesperadas, consolidando la idea de que la presencia o el apoyo del artista era un presagio de derrota.
La tendencia no mejoró con el paso del tiempo. Cuatro años después, durante el Mundial de Brasil 2014, el músico volvió a derramar elogios sobre selecciones destacadas, específicamente sobre Portugal, Italia e Inglaterra. Como ocurrió en ediciones anteriores, las predicciones y simpatías de Jagger no trajeron fortuna a los equipos mencionados. El punto culminante de esta racha ocurrió en el estadio Mineirao, de Belo Horizonte, donde el líder de los Stones estuvo presente en las gradas mientras Alemania trituraba a los anfitriones brasileños con un histórico 1-7 en semifinales.
A pesar de la presión mediática y las bromas constantes de miles de hinchas de las selecciones damnificadas por sus predicciones, el nacido en Dartford ha sabido gestionar su situación con una actitud ejemplar. Jagger ha asimilado esta terrible fama con buen humor, matizando en diversas ocasiones que todo se trata simplemente de una serie de coincidencias fortuitas. No obstante, la memoria de los aficionados al fútbol es larga y la etiqueta de "salado" se mantuvo adherida a su nombre hasta este reciente encuentro en Miami.
El panorama cambió este sábado gracias al desempeño de la selección inglesa. Bajo la dirección técnica y el impulso del talento y los goles de figuras como Harry Kane y Jude Bellingham, Inglaterra logró superar a Noruega y asegurar su clasificación a las semifinales del Mundial. Para muchos, este resultado representa el momento en que Mick Jagger finalmente lavó su fama, rompiendo una racha de mala suerte que parecía interminable desde hace catorce años.
A pesar del resultado positivo y la alegría de la afición inglesa, el espíritu crítico de las redes sociales no ha desaparecido por completo. Como es habitual en el entorno digital, no ha faltado el hincha malicioso que ha sugerido que, en realidad, la simpatía de Jagger en este partido estaba dirigida hacia Noruega, intentando así mantener vigente la leyenda del "rey Midas al revés".
Mientras el mundo del fútbol analiza este posible cambio de fortuna, Mick Jagger se prepara para celebrar un nuevo año de vida. El próximo 23 de julio, el cantante, compositor y actor británico cumplirá 83 años, posiblemente con la tranquilidad de saber que, al menos en esta ocasión, su presencia en el estadio no terminó en tragedia deportiva para su selección.


