La narrativa sobre los factores que determinaron el resultado de las recientes elecciones presidenciales ha generado un intenso debate público. Catalina Paz, hija del actual presidente Rodrigo Paz, ha salido al frente para reivindicar su papel en la estrategia de campaña, asegurando que su capacidad para interpretar la realidad nacional fue superior a la de profesionales con largas trayectorias en la consultoría política.
Durante un conversatorio, la joven manifestó que, en el transcurso de la contienda electoral, tuvo que competir y trabajar frente a personas sumamente calificadas. Según sus propias palabras, se enfrentó a asesores de carrera que describió como "increíbles", pero que, a pesar de su renombre y formación, no habrían logrado comprender la situación actual de Bolivia. Para Catalina Paz, esta desconexión entre la técnica de los consultores y la realidad tangible del país fue la brecha que ella supo aprovechar para inclinar la balanza.
Uno de los puntos más destacados de su intervención fue la mención a las herramientas utilizadas para alcanzar al electorado. La hija del mandatario afirmó que no fueron necesarios grandes presupuestos ni estructuras complejas de comunicación para superar la influencia de los medios tradicionales. Según su relato, el uso de un teléfono celular y el apoyo de únicamente dos jóvenes fueron los instrumentos suficientes para implementar una estrategia que resultó más efectiva que los canales de difusión convencionales.
Sin embargo, estas declaraciones han sido puestas en duda al contrastarlas con datos técnicos. Diversas encuestas y estudios realizados sobre el comportamiento electoral arrojaron resultados que difieren significativamente de la versión presentada por la joven. De acuerdo con estos análisis, el éxito en las urnas no respondió primariamente a la estrategia digital o a la visión particular de Catalina Paz, sino a un fenómeno político externo.
Los datos señalan que el factor determinante de la victoria fue la figura de Edman Lara. Según los estudios, se produjo un vuelco masivo de votos hacia Lara durante la segunda vuelta electoral, impulsado principalmente por una contracampaña agresiva y focalizada. La condición de Lara como un "outsider" —alguien ajeno a las estructuras políticas tradicionales— resultó ser el atractivo principal para el electorado, convirtiéndose en el eje central del flujo de votos que definió el resultado final.
Esta lectura de los hechos ha sido respaldada por figuras prominentes de la consultoría política. Jaime Durán Barba, quien se desempeñó como asesor de Tuto Quiroga, admitió en diversas entrevistas que el apoyo popular se concentró en Edman Lara, reconociendo que fue él quien capturó la voluntad de los votantes en la etapa decisiva del proceso.
Además de analizar la figura de Lara, Durán Barba lanzó duras críticas hacia la figura del presidente Rodrigo Paz. El consultor se refirió al mandatario en términos despectivos, calificándolo como un político y candidato "insignificante". Según la valoración de Durán Barba, Rodrigo Paz carecía de un caudal electoral propio que justificara una victoria basada en su liderazgo personal o en la estructura de su campaña.
En resumen, se presenta una contradicción marcada entre la percepción interna del entorno presidencial y el análisis técnico externo. Mientras Catalina Paz sostiene que la victoria fue el resultado de una comprensión orgánica de la realidad boliviana y una gestión digital minimalista que derrotó a asesores de renombre, los datos y los expertos sugieren que el resultado fue la consecuencia de la irrupción de un tercero en la contienda y la debilidad electoral del candidato ganador.


