Inglaterra ha logrado su pase a las semifinales del Mundial 2026 tras vencer a Noruega con un marcador de 1-2 en un encuentro disputado en el Hard Rock Stadium de Miami. El partido, que se extendió hasta la prórroga, tuvo como gran protagonista a Jude Bellingham, quien repitió su actuación de octavos de final contra México al anotar los dos goles que hundieron las aspiraciones del conjunto noruego.
El encuentro inició con un dominio territorial de los 'Tres Leones', quienes movieron el balón de un lado a otro buscando espacios en la defensa vikinga. Sin embargo, durante la primera media hora, Inglaterra careció de contundencia. Las únicas aproximaciones destacables fueron una falta ejecutada por Harry Kane que se marchó muy por encima del travesaño y algunas incursiones de Anthony Gordon por la banda izquierda.
A pesar del control inglés, Noruega logró asestar el primer golpe. Tras dos intentos de Erling Haaland, uno de los cuales fue repelido por el guardameta Jordan Pickford, Andreas Schjelderup apareció por la banda izquierda. El jugador noruego lanzó un balón que impactó en el palo y terminó entrando en la red, adelantando a Noruega 1-0. Aunque quedó la duda sobre si el disparo fue intencional o un centro fallido, el resultado fue suficiente para sacudir el ritmo del partido.
La reacción de Inglaterra llegó justo antes del descanso. Jude Bellingham se hizo cargo del equipo tras recibir un pase preciso de Gordon; el mediocampista logró recortar a dos defensores dentro del área y definió cruzado para poner el 1-1 en el tiempo de descuento de la primera mitad. Esta jugada generó polémica, ya que la banca noruega reclamó que el balón había tocado el cable de la 'spidercam' que sobrevuela el campo. No obstante, la FIFA emitió un comunicado posterior asegurando que el sensor del esférico no detectó contacto alguno con el equipo técnico.
En la segunda mitad, el seleccionador inglés Thomas Tuchel realizó ajustes tácticos para intentar dinamizar el juego, dando entrada a Bukayo Saka y Eberechi Eze en lugar de Noni Madueke y Declan Rice. A pesar de los cambios, la zaga inglesa mostró fragilidades, especialmente tras el ingreso de John Stones por el sancionado Jarell Quansah, lo que permitió que Noruega generara peligro.
El momento de mayor tensión ocurrió cuando Noruega marcó un gol tras un saque de córner que puso el 2-1 provisional. Sin embargo, el VAR intervino para señalar que Erling Haaland había cometido un empujón previo, lo que llevó al árbitro Clément Turpin a anular el tanto y ordenar la repetición del tiro de esquina. Noruega mantuvo la presión, potenciada por los ingresos de Oscar Bobb y Antonio Nusa al minuto 67, y estuvo cerca de ganar el partido cuando Kristoffer Ajer estrelló un cabezazo en el travesaño faltando quince minutos para el final del tiempo reglamentario.
El encuentro se decidió en la prórroga. Al inicio del tiempo extra, el portero noruego Orjan Nyland cometió un error al intentar atajar un potente disparo de Morgan Rogers desde fuera del área. El rechazo quedó muerto en el área y fue aprovechado por Bellingham, quien anotó su sexto gol en el campeonato para poner el 1-2 definitivo. Inglaterra pudo haber ampliado la ventaja mediante un penalti pitado sobre Djed Spence, pero el VAR volvió a intervenir para anular la decisión del colegiado francés.
En el tramo final, ocurrió un hecho sorprendente: el entrenador Stale Solbakken decidió sustituir a Erling Haaland, sacrificando a su estrella en un momento en que Noruega necesitaba urgentemente un gol. Esta decisión no dio frutos, ya que los vikingos no pudieron generar peligro real en los últimos quince minutos, limitándose a enviar centros laterales que no encontraron destinatario.
El partido, que contó con la presencia de 64.478 espectadores, comenzó con un emotivo minuto de silencio en memoria del jugador sudafricano Jayden Adams, quien falleció este sábado. Ahora, Inglaterra espera en semifinales al ganador del enfrentamiento entre Argentina y Suiza, disputado en Kansas City.


