En una jornada marcada por acontecimientos diversos, el territorio nacional ha sido escenario de hechos que oscilan entre la admiración pública, el combate al crimen organizado y la violencia interpersonal. Desde la capital hasta el interior del país, los reportes del 9 de julio de 2026 reflejan la complejidad de la realidad actual, combinando la euforia del deporte con la crudeza de los sucesos policiales.
En Asunción, el ambiente fue de total alegría y entusiasmo con la visita del arquero de la Selección Paraguaya, Orlando Gill. El deportista, quien se ha convertido en una figura emblemática y un orgullo para la ciudadanía, visitó las instalaciones del Colegio Internacional de Asunción. Durante su estancia, el guardameta albirrojo compartió momentos significativos con alumnos, docentes y padres de familia, quienes lo recibieron con afecto, obsequios y pedidos de autógrafos.
La institución educativa expresó su gratitud a través de sus redes sociales, específicamente en Instagram, donde manifestaron que fue un verdadero honor recibir a Gill. En el comunicado, destacaron que el arquero recorrió el colegio regalando momentos memorables y que los estudiantes vivieron el encuentro con una profunda emoción al conocer de cerca a quien consideran un ejemplo para el país.
Durante la visita, los alumnos organizaron una dinámica de preguntas rápidas, estilo "pin pon", donde el portero reveló detalles personales y preferencias. En el ámbito gastronómico, Gill eligió la sopa por encima del chipa guasu, y manifestó su gusto por el consumo "miti-miti" de tereré y mate. Asimismo, confesó que, de no haber seguido la carrera del fútbol como arquero, le hubiese gustado dedicarse a la medicina y ser doctor. Sobre su personalidad, mencionó que no se considera muy caballero y que su hábito es rezar mirando al cielo. También identificó a su compañero Gustavo Velázquez como el más simpático del grupo. Antes de finalizar el encuentro, el atleta dejó un mensaje inspirador para la juventud, instando a los estudiantes a nunca dejar de soñar y a no decaer en sus metas.
Mientras tanto, en el departamento de Canindeyú, las fuerzas de seguridad lograron un importante golpe contra el tráfico de estupefacientes. Agentes del Departamento Especializado contra el Narcotráfico, dependiente de la Dirección Contra el Crimen Organizado, llevaron a cabo una intervención en un inmueble rural ubicado en el Barrio San Isidro de la Colonia Nacional, en Salto del Guairá.
Durante el operativo, que contó con el acompañamiento del juez Silvio Rojas y el fiscal Abelino Bareiro, se localizaron varias bolsas de marihuana envasadas al vacío. El balance de la incautación resultó en 56,8 kilogramos de marihuana tipo “Scanki” y otros 8,35 kilogramos de marihuana prensada. El comisario general Rolando Benítez señaló que, debido al valor y las características de este tipo de sustancias, se presume que el destino final de la droga sería Brasil.
Finalmente, la tranquilidad de la ciudad de J.A. Saldívar se vio interrumpida por un hecho violento en el barrio Santa Librada. Durante la madrugada, una reunión familiar terminó en tragedia tras una fuerte discusión motivada por la disputa de una motocicleta. La víctima, identificada como Luis Javier Notario, de 36 años, fue asesinado de un disparo que le causó la muerte instantánea.
Según testimonios, Notario se encontraba en medio de una conversación con sus parientes cuando el conflicto escaló. El presunto autor del crimen, identificado como Juan Ignacio Espinoza, de 48 años, habría extraído un revólver que llevaba consigo y disparó a quemarropa contra la víctima antes de huir del lugar. A pesar de la rápida intervención de los bomberos voluntarios, Notario ya había fallecido.
El caso ha tomado una relevancia particular debido a la identidad del sospechoso. Juan Ignacio Espinoza es el padre de Dahiana Espinoza Colmán, una joven desaparecida en septiembre de 2020 cuyo cuerpo nunca fue hallado. Ese caso fue emblemático para la justicia paraguaya, ya que resultó en la condena de 30 años de prisión para Joel Guzmán Amarilla, tras comprobarse su responsabilidad en el feminicidio de la joven. El caso del homicidio actual quedó bajo la dirección del fiscal Ángel Gill, mientras que agentes de Investigaciones y Criminalística trabajan en la localización de Espinoza para ponerlo a disposición de la ley.


