Una jornada de instrucción aérea en la provincia de Córdoba, Argentina, ha derivado en un hecho inusual que mantiene en alerta y conmoción al sector aeronáutico nacional. Lo que comenzó como una práctica rutinaria para que una estudiante de 22 años completara las horas de vuelo necesarias para obtener su licencia de piloto, terminó en un episodio crítico cuando el instructor a cargo abandonó la cabina en pleno vuelo.
El incidente ocurrió mientras la aeronave, un Cessna C-150, sobrevolaba una zona rural del departamento Río Segundo. Según los informes recabados, el vuelo se desarrollaba con total normalidad hasta que el avión alcanzó una altitud aproximada de 250 metros. En ese instante, el instructor, identificado como Leandro Andrés Bertazzo, de 42 años, tomó una decisión inesperada. Antes de proceder a abandonar el aparato, se limitó a decirle a la joven alumna: "Sabes lo que tienes que hacer", indicándole que asumiera el control total de la aeronave y continuara con la trayectoria que ya había sido prevista para la jornada.
La secuencia de los hechos, reconstruida a través de las investigaciones, describe un accionar metódico por parte del piloto. Bertazzo se retiró los auriculares, guardó su teléfono móvil y procedió a desabrocharse el cinturón de seguridad. Acto seguido, abrió la puerta del Cessna C-150 y saltó de la aeronave sin pronunciar ninguna palabra adicional, dejando a la estudiante como la única persona al mando del avión de entrenamiento.
Ante la gravedad de la situación y la presión psicológica del momento, la joven piloto demostró una notable capacidad de reacción. Su primera prioridad fue estabilizar la aeronave para garantizar que el vuelo fuera seguro y evitar cualquier accidente inmediato. Una vez recuperado el control del avión, utilizó la radio para comunicarse con la torre de control y reportar lo sucedido. Gracias al apoyo y las instrucciones coordinadas de los controladores aéreos, la estudiante logró regresar al aeródromo Coronel Olmedo, donde efectuó un aterrizaje exitoso sin que se reportaran incidentes adicionales.
Tras el aterrizaje, se desplegó un intenso operativo de búsqueda en el área rural donde se produjo el salto del instructor. En las tareas de rastreo participaron activamente personal de emergencias, efectivos de la Policía Rural y miembros de la escuela de vuelo Flying Parrot Córdoba. Paralelamente, la fiscal provincial Patricia Baulies asumió la dirección de la investigación judicial con el objetivo de reconstruir con precisión cada segundo de la secuencia de los hechos y determinar el destino del piloto.
Las autoridades judiciales trabajan actualmente en diversas líneas de investigación. Entre los puntos clave del análisis se encuentran los antecedentes personales y el historial profesional de Leandro Andrés Bertazzo, así como un examen detallado de sus actividades en los días previos al vuelo. Hasta el momento, los investigadores no han descartado ninguna hipótesis mientras avanzan las pericias técnicas y testimoniales.
Un dato relevante que ha sido incorporado al expediente proviene del entorno familiar del instructor. El padre de Bertazzo reveló que su hijo atravesaba un periodo personal complejo y que, pocos días antes del incidente, había acudido a una consulta de psiquiatría buscando atención profesional. Esta situación de vulnerabilidad emocional era un secreto guardado estrictamente por sus familiares más cercanos, ya que no había sido comunicada ni a sus colegas de trabajo ni a las autoridades de la escuela de vuelo.
En cuanto a su trayectoria, Bertazzo era reconocido como un profesional con amplia experiencia en la aviación comercial. Parte de su carrera se había desarrollado en Chile antes de regresar para desempeñarse como formador en Flying Parrot Córdoba, institución en la que trabajó durante cuatro años. Tanto sus colegas como sus alumnos lo describían como un docente con vocación, experimentado y con un trato cercano hacia quienes estaban bajo su instrucción.
Eduardo Álvarez, director de la escuela de vuelo, manifestó que la jornada había iniciado de manera completamente habitual y que no hubo señales que permitieran prever el desenlace. Al referirse a las primeras horas del día, Álvarez señaló: "Lo vimos como cualquier otro día. Llegó contento, saludando a todos con un beso, como hacía siempre".
De acuerdo con los testimonios de quienes compartieron actividades con él ese día, el único cambio perceptible en su rutina fue que decidió no utilizar su vehículo particular, solicitando que uno de los alumnos lo recogiera en la ciudad de Córdoba, donde residía con sus padres. Además, se informó que Bertazzo había impartido otra práctica de vuelo previa al incidente sin que se registrara ninguna anomalía. La investigación continúa abierta mientras se busca esclarecer los detalles de un suceso que ha impactado profundamente en la aviación argentina y que puso a prueba la formación y temple de una joven piloto.


