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Tragedia en Córdoba: Instructor de vuelo se arrojó de una avioneta en pleno vuelo frente a su alumna

El testimonio de la alumna que piloteaba la aeronave, los antecedentes recientes del instructor y el relato de su entorno son las principales pruebas de la causa.

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Tragedia en Córdoba: Instructor de vuelo se arrojó de una avioneta en pleno vuelo frente a su alumna
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Un instructor de vuelo altamente calificado, Leandro Andrés Bertazzo, falleció tras arrojarse al vacío desde una aeronave Cessna C-150 durante un vuelo de práctica en Córdoba. El trágico suceso ocurrió ante la mirada de una alumna de 22 años, quien logró aterrizar el avión a salvo después de que el instructor le diera una última indicación, organizara sus pertenencias y saltara desde una altura de 250 metros. La Justicia Provincial, a cargo de la fiscal Patricia Baulies, investiga el caso bajo la hipótesis principal de suicidio. Aunque sus colegas en la escuela Flying Parrot quedaron conmocionados y no advirtieron señales previas, el padre de la víctima reveló que el piloto atravesaba un momento difícil y había consultado recientemente a un psiquiatra.

La Justicia de la provincia de Córdoba ha puesto en marcha una exhaustiva investigación para esclarecer las circunstancias detrás de la muerte de Leandro Andrés Bertazzo, un instructor de vuelo de 42 años que falleció tras caer al vacío desde una aeronave mientras se encontraba en pleno vuelo. El trágico hecho ocurrió durante una sesión de práctica en la que Bertazzo acompañaba a una alumna, quien fue testigo directo del suceso.

La causa judicial ha quedado bajo la responsabilidad de la fiscal de Río Segundo, Patricia Baulies. De acuerdo con los avances preliminares de la instrucción, la principal hipótesis que maneja la fiscalía es que el piloto se habría quitado la vida voluntariamente. No obstante, las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar con absoluta precisión los factores y circunstancias que condujeron a este desenlace.

El episodio tuvo lugar el pasado sábado, mientras el instructor realizaba un vuelo de instrucción a bordo de una aeronave Cessna C-150. La acompañante, una joven de 22 años, ya poseía su licencia de piloto, pero se encontraba cumpliendo con las horas de vuelo obligatorias bajo la supervisión de un instructor habilitado. Este vuelo representaba la segunda salida de la jornada para Bertazzo desde el aeródromo Coronel Olmedo.

El relato de la alumna ante los investigadores judiciales es estremecedor y detalla la secuencia de los hechos. Según su declaración, durante el trayecto, Bertazzo le solicitó que mantuviera el rumbo de la aeronave y le dirigió unas palabras precisas: “Vos sabés lo que tenés que hacer”. Inmediatamente después de dar la instrucción, el piloto procedió a quitarse los auriculares, organizó sus pertenencias personales y guardó su teléfono celular. Posteriormente, se desabrochó el cinturón de seguridad, abrió la puerta del avión y se arrojó al vacío.

En el momento del salto, la avioneta sobrevolaba un sector rural de la localidad de Toledo, en el departamento Río Segundo, a una altura estimada de 250 metros. A pesar de la magnitud del impacto emocional, la alumna logró conservar la calma, informó la emergencia a los controladores aéreos y procedió a aterrizar la aeronave sin inconvenientes.

Tras el aterrizaje, se inició un operativo de búsqueda coordinado por efectivos policiales y personal de la escuela de vuelo. Horas más tarde, el cuerpo del instructor fue localizado en un lote de la zona rural.

Leandro Bertazzo era un profesional altamente calificado en el ámbito de la aviación. Se desempeñaba como piloto comercial e instructor de vuelo, y formaba parte del plantel de Flying Parrot Córdoba desde hacía cuatro años. Su trayectoria incluía experiencia laboral en Chile y, recientemente, había comenzado gestiones para integrarse a una empresa privada de aviación. En su perfil profesional, destacaba la posesión de la licencia de Piloto de Transporte de Línea Aérea (ATP) otorgada por la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, que es la certificación máxima para pilotos comerciales y requiere acreditar aproximadamente 1.500 horas de vuelo y aprobar exámenes rigurosos.

Sus colegas y alumnos lo describieron como un profesional muy respetado, con una amplia experiencia y una actitud siempre colaborativa hacia quienes iniciaban su formación en la aviación. Eduardo Álvarez, director de Flying Parrot Córdoba, manifestó el shock que ha causado la noticia y aseguró que no hubo señales previas que advirtieran una tragedia. Álvarez recordó que Bertazzo llegó ese día con alegría, aunque señaló un detalle inusual: en lugar de trasladarse en su propio vehículo, había pedido a un alumno que lo buscara en la casa de sus padres. Asimismo, confirmó que el primer vuelo del sábado se había desarrollado con total normalidad.

El giro en la comprensión del caso surgió cuando los directivos de la escuela informaron a los padres del piloto sobre lo sucedido. El padre de Bertazzo reveló que su hijo estaba atravesando un “mal momento” y que, pocos días antes, había asistido a una institución psiquiátrica para realizar una consulta. Desde la escuela de vuelo aclararon que Bertazzo era soltero, no tenía hijos y nunca había manifestado problemas personales o de salud mental en el entorno laboral. El director Álvarez subrayó que, si bien la normativa obliga a suspender la actividad ante condiciones que afecten la aptitud del piloto, estos casos son extremadamente difíciles de detectar cuando la persona no exterioriza su sufrimiento.

Finalmente, la Justicia Provincial decidió mantener la causa en su fuero. Aunque inicialmente se evaluó la intervención de la Justicia Federal por tratarse de un hecho en una aeronave, se determinó que la competencia federal solo aplicaría si se afectaba la seguridad de la navegación aérea o se cometían delitos específicos del Código Aeronáutico. Al tratarse, en principio, de un posible suicidio o un eventual homicidio culposo por negligencia, la jurisdicción corresponde a la Justicia Provincial.

Para quienes necesiten apoyo, el Centro de Asistencia al Suicida ofrece atención gratuita y confidencial llamando al 135 desde Buenos Aires o al (011) 5275-1135 desde el resto del país.

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