La reconocida actriz peruana Mónica Torres, quien recientemente ha captado la atención del público por su participación en el reality ‘La Granja VIP’, ha decidido abrirse paso hacia una de las facetas más íntimas y personales de su vida privada. En una entrevista concedida a la periodista Verónica Linares, la artista compartió detalles profundos y conmovedores sobre su anhelo de convertirse en madre, un camino marcado por la esperanza, la perseverancia y, finalmente, la aceptación de una realidad que no resultó como ella deseaba.
Durante el encuentro, Torres se sinceró sobre los diversos esfuerzos y las alternativas que exploró con el objetivo de lograr un embarazo. La actriz describió este proceso como una travesía que no fue sencilla en ningún momento, reconociendo que, a pesar de su determinación, el tiempo y las circunstancias la llevaron a comprender que existen situaciones que escapan al control humano. Con una honestidad palpable, Mónica reflexionó sobre la importancia de asimilar los hechos, aunque admitió que existen heridas que todavía pueden afectar su estado anímico.
“He querido (ser madre) de muchas formas, pero no se dio y es algo que hay que aceptar. Que hay cosas que todavía me pueden afectar, sí, pero ya está, es la vida, se dio así. No puedo hacer nada, pero que lo intenté, lo intenté”, expresó la actriz, subrayando que agotó todas las instancias y recursos que estuvieron a su alcance para alcanzar aquel sueño. Para Torres, este periplo no solo fue un desafío físico, sino especialmente un proceso complejo a nivel emocional, que puso a prueba su fortaleza mental.
Uno de los puntos más reveladores de la conversación ocurrió cuando Mónica Torres profundizó en los métodos médicos que utilizó. La actriz confesó que llegó a someterse a un tratamiento de inseminación artificial, describiendo esta etapa específica como una de las experiencias más difíciles y duras que le ha tocado enfrentar a lo largo de su vida. La carga emocional de este procedimiento fue particularmente pesada, ya que la sensación de aislamiento fue predominante durante el proceso.
“Hasta mi bichito lo compré, hice inseminación… esa fue la parte más dura. Ahí te das cuenta que estás solo en eso, pero con todo quería hacerlo”, comentó la artista, dejando en evidencia el nivel de compromiso y el deseo genuino que tenía de formar una familia, enfrentando la soledad que a veces acompaña a los tratamientos de fertilidad.
A lo largo de este camino, la actriz también enfrentó la frustración de no encontrar una explicación médica clara que justificara la dificultad para concebir. Según relató, los especialistas que la evaluaron no hallaron inconvenientes biológicos ni complicaciones médicas que impidieran el embarazo. Los resultados de sus exámenes eran favorables y no existían observaciones clínicas que sugirieran la necesidad de tratamientos correctivos adicionales, lo que añadía una capa de incertidumbre a su situación.
Finalmente, Mónica Torres reveló un episodio particularmente doloroso que marcó su historia personal: el haber logrado quedar embarazada en una ocasión, pero sin que la gestación prosperara. La actriz recordó que, a pesar de que su ginecólogo le aseguraba que su salud era óptima y que no había nada que corregir, el embarazo no se mantuvo.
“Lo más gracioso de todo esto es que me veía el ginecólogo y me decía: ‘Tú estás bien, no es que haya que corregir algo’. No pegó nunca, pegó una vez, pero a los 2 meses y medio lo perdí, pero no se dio y ya está”, manifestó la actriz. Con estas palabras, Torres cerró el relato de una lucha personal que, aunque terminó en pérdida, la llevó a un estado de aceptación sobre el curso de su propia vida y la naturaleza de los acontecimientos que no pueden ser alterados.


