El Estadio Azteca, escenario de glorias y pasiones, se convirtió en el espacio del dolor y la tensión tras la eliminación de la Selección Mexicana de la Copa del Mundo 2026. En un encuentro marcado por la intensidad, el equipo nacional cayó 3-2 ante Inglaterra en los octavos de final, un resultado que dejó un sabor amargo tanto en la afición como en el análisis de los medios de comunicación. El sentimiento de frustración fue evidente en el campo, donde se pudo observar al arquero suplente, Memo Ochoa, llorando en lo que representó su sexto y último Mundial.
La reacción de la prensa local fue diversa, oscilando entre la autocrítica severa y el reconocimiento al esfuerzo. El diario El Universal reflejó la magnitud del golpe en su página principal con una fotografía donde dominaban la escena los jugadores Israel Reyes y Roberto Alvarado, visiblemente afectados por la situación. El título fue directo: “Aztecazo”. En esa misma línea, el periodista Sebastián García Méndez escribió que Inglaterra concretó dicho "Aztecazo" al eliminar a México en la fase de octavos.
Por su parte, el portal Medio Tiempo adoptó una postura más crítica, señalando que “México volvió a la misma historia de siempre”. En un texto firmado por Édgar Malagón Medel, se describió cómo el sueño de trascender se desvaneció en el Estadio Ciudad de México, poniendo fin al invicto que el Tri mantenía en los Mundiales disputados en casa. El análisis subrayó que la temida altitud de la capital no afectó a los seleccionados ingleses, quienes llegaron preparados para cualquier tipo de hostilidad y fulminaron las aspiraciones mexicanas de llegar a los cuartos de final con tres anotaciones.
En contraste, otros medios buscaron resaltar la competitividad del equipo nacional. El portal La Afición, perteneciente al periódico El Milenio, tituló su cobertura afirmando que “México se despide del Mundial 2026 haciendo sufrir a Inglaterra”, sugiriendo que el equipo no se rindió a pesar del resultado final.
Desde la perspectiva de Carlos Barrón en El Excelsior, la derrota fue el resultado del “mazo de hierro de Jude Bellingham”, quien demolió el sueño mexicano y cerró la participación del equipo en el Azteca. Barrón describió a los ingleses como reservados pero fuertes, capaces de controlar la altitud y golpear en el momento exacto para destruir el corazón del equipo anfitrión. El periodista destacó una estampa final melancólica: la música de Oasis sonando en el estadio, desplazando a "El Rey" de José Alfredo Jiménez, mientras los jugadores ingleses celebraban de la mano con su afición.
Los protagonistas del encuentro intentaron encontrar consuelo en el aprendizaje. El volante central Erik Lira expresó su orgullo por portar la camiseta y pertenecer a la familia de la selección. “Perdimos con mucho honor, no estoy satisfecho, pero sí contento con lo que logramos; hoy sembramos una semilla de la cual mañana nos vamos a acordar”, declaró Lira. En una línea similar, el arquero Raúl Rangel admitió que la sensación es amarga por haber estado cerca de lograr la hazaña de ganar, pero enfatizó la tranquilidad de lo demostrado, asegurando que esta generación tiene capacidad para lograr cosas grandes en el futuro.
El resultado provocó cambios inmediatos en la estructura técnica del equipo. Javier 'Vasco' Aguirre dejó el cargo de director técnico y será reemplazado por Rafa Márquez. Al dar la cara tras la eliminación, Aguirre se mostró orgulloso de que sus jugadores compitieran hasta el último segundo y afirmó que existe una base sólida en el equipo.
Aguirre reflexionó sobre los errores cometidos en momentos clave, señalando que, a diferencia del pasado, en esta ocasión el equipo sí fue castigado por sus fallos. El exentrenador asumió la responsabilidad total del resultado con una frase contundente: “Los jugadores son los que ganan partidos y el entrenador el que los pierde. Hoy perdí el partido”.


