La delegación de la Selección Paraguaya de Fútbol, conocida afectuosamente como la Albirroja, aterrizó en territorio nacional este lunes en las primeras horas de la mañana. El arribo se registró poco después de las 06:00 horas, marcando el cierre de un ciclo competitivo intenso tras su participación en la Copa del Mundo 2026. El equipo nacional regresa a casa luego de haber sido eliminado en la instancia de los octavos de final, tras un enfrentamiento contra la selección de Francia.
El escenario del regreso fue el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, donde se vivió una jornada cargada de emociones. A pesar de la hora temprana, cientos de aficionados se congregaron en las instalaciones aeroportuarias para aguardar el aterrizaje del avión que transportaba a los jugadores y al cuerpo técnico. La atmósfera estuvo marcada por el fervor popular, con una multitud que recibió a los protagonistas con una lluvia de aplausos y cánticos que resonaron en todo el recinto, demostrando que el resultado final no opacó el sentimiento de gratitud hacia el esfuerzo desplegado en el torneo.
En medio de las ovaciones y el cariño de la gente, el capitán de la escuadra, Gustavo Gómez, se tomó un momento para dirigirse a los presentes. El referente defensivo manifestó un profundo sentimiento de satisfacción personal y colectiva. En sus declaraciones, Gómez enfatizó que se sentía orgulloso de sus compañeros de equipo y del honor que significó representar a su Selección en la máxima cita del fútbol mundial. Asimismo, el capitán destacó un sentimiento de identidad nacional muy fuerte, afirmando que se sentía "más que nunca orgulloso de ser paraguayo". Durante su intervención, el jugador no olvidó agradecer el respaldo constante y el apoyo incondicional que el pueblo paraguayo brindó a la delegación a lo largo de toda la competencia.
Por otro lado, la figura del entrenador Gustavo Alfaro fue una de las más destacadas durante el recibimiento. El director técnico hizo una declaración visual potente al presentarse luciendo un poncho con los colores de la bandera nacional, un gesto que subrayó su vínculo con la cultura y la identidad del país que dirige. Alfaro, visiblemente conmovido por la recepción, utilizó una metáfora sobre la pasión futbolística para describir el impacto del desempeño del equipo.
El entrenador instó a los presentes y a la sociedad en general a defender el sentimiento generado, señalando que existe una "llama" que los jugadores volvieron a encender. Según las palabras de Alfaro, esta chispa es la que Paraguay tuvo encendida para demostrarle al mundo entero que el país "está de pie", sugiriendo que el desempeño en el Mundial fue una muestra de resiliencia y capacidad competitiva ante los ojos de la comunidad internacional.
Además de sus reflexiones sobre el presente, Gustavo Alfaro aprovechó la oportunidad para mirar hacia atrás y reconocer el camino recorrido. El técnico expresó su agradecimiento por el apoyo recibido desde el primer momento en que asumió la conducción de la Selección, haciendo referencia específica al periodo de las Eliminatorias. Para el entrenador, el respaldo recibido desde sus inicios fue fundamental para llegar a la instancia mundialista y culminar el proceso con el cálido recibimiento que tuvo el lunes en el aeropuerto.
El retorno de la Albirroja cierra un capítulo donde el equipo logró avanzar hasta los octavos de final, cayendo ante el conjunto francés. Sin embargo, el clima en el Aeropuerto Silvio Pettirossi dejó claro que la prioridad de la afición era reconocer la entrega de los jugadores y la gestión del cuerpo técnico. La jornada concluyó con la delegación siendo escoltada por el afecto de una hinchada que, independientemente de la eliminación, celebró la presencia de sus representantes en la élite del deporte mundial.


