El presidente electo, De La Espriella, ha encendido las alarmas sobre la transición de mando. En su segunda alocución dominical, denunció la existencia de cientos de irregularidades detectadas durante el proceso de empalme, asegurando que presentará denuncias penales, fiscales y disciplinarias para evitar la impunidad.
Bajo la dirección del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, se instaló un comité de empalme anticorrupción. De La Espriella calificó al gobierno saliente como el más corrupto de la historia y afirmó que recibirá la administración con "beneficio de inventario", debido a que las cifras oficiales no coincidirían con las del comité de la regla fiscal.
En materia de seguridad, el mandatario electo anunció el desmantelamiento de la "Paz Total" a partir del 7 de agosto, calificándola como una "impunidad total". Aseguró que revocará las prebendas otorgadas a narcoterroristas y reactivará todas las órdenes de captura, enviando un mensaje claro a los grupos criminales: su tiempo terminó.
La crisis de salud también es una prioridad inmediata. El presidente electo describió el sistema sanitario como si estuviera en "cuidados intensivos", resaltando que las deudas de las EPS superan los 26 billones de pesos, situación que pone en riesgo la vida de millones de ciudadanos.
Finalmente, De La Espriella anunció que su primer consejo territorial será en Cúcuta para tomar medidas en Norte de Santander y recuperar el control efectivo del Catatumbo. Respecto a los llamados a la desobediencia civil, fue tajante al señalar que no permitirá acciones fuera de la legalidad ni el terrorismo urbano. El gobierno electo ya trabaja en un paquete de decretos para enfrentar estos desafíos desde el primer día de su mandato.
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